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3月22日 ya cambie a otro lugarA to2 los q han seguido el relato, les aviso q ya cambie de blog, da clik aqui para entrar
jeje, ai le adelante un poco mas, de cualquier modo dejare este blog abierto por si acaso,
xao ;) 3月6日 vaya estupidesesTambo ya no es una opción valida. Joder. Estoy fondeado a unos cincuenta metros de una de las pequeñas calas de la isla. Desde aquí, en el claroscuro del atardecer puedo verlos, vagando por la orilla. De momento no he visto a muchos, tan solo a una docena, mas o menos, pero es mas que suficiente. La isla, y quien quiera que se encontrase en ella, ha caido. Cuando ha sido, no lo se. como ha sido, ni puta idea. Si hay supervivientes, tampoco lo se. Esto es horrible. A lo largo de la mañana he visto ir creciendo el familiar contorno de la isla, a medida que la proa del Corinto se acercaba a ella. He pasado docenas de veces a menos de cien metros de la isla, incluso he desembarcado en ella en unas cuantas ocasiones, pese a que está prohibido, pero nunca me había dirigido con tanto entusiasmo hacia este trozo de tierra como en esta ocasión. Por eso la decepción ha sido aún mas dolorosa. Cuando estaba a unos veinte metros de la orilla y estaba pensando como ingeniarmelas para llegar a tierra sin embarrancar la nave, he visto salir por un camino, de entre unos arboles, a un soldado de Marina. Vestía el uniforme blanco de la base Naval e iba con su caracteristico gorro plano. Aparentemente, no me había visto y se dirigía a un sendero que se internaba de nuevo entre la vegetación. He corrido hacia proa y me he puesto a agitar los brazos como un loco, cuando ha trastabillado con una piedra del camino y casi se cae, mostrandome su lado izquierdo. Le faltaba media cara, y su impoluto uniforme blanco tenia un color herrumbroso, de sangre reseca. Su mirada era vacia, perdida, como la de todas esas malditas cosas. El grito de júbilo que estaba a punto de proferir murió en mi garaganta antes de poder salir. Había llegado hasta allí. Joder. De alguna manera, de algún modo, pero había llegado. Con sigilo he vuelto a la cabina y me he pasado toda la tarde bebiendo vino peleón y contemplando con deseperación la orilla. Tan cerca y tan lejos. No puedo ni plantearme tocar tierra. He visto por lo menos una docena, así que debe haber bastantes mas. No se cuantos son, no conozco el interior de la isla y no se que sorpresas puedo encontrarme. No tengo a nadie que me de apoyo si algo sale mal. Sería un puto suicidio. Mierda. He llorado amargamente. Me he emborrachado. He maldecido. He escupido con ira sobre la borda, mientras esos monstruos vagaban errantes por la orilla, al parecer sin ser conscientes de que a unos pocos metros de ellos, en el Corinto, tenían carne fresca a punto para ser servida. Que se jodan. A ultima hora de la tarde, he tomado la determinación. Levando el rizón , he costeado el extremo occidental de la isla hasta llegar a una pequeña cala que ya conocía. En ella hay un manantial de agua, que necesito con urgencia. Tan solo un pequeño camino empinado comunica esta cala con el interior de la isla. No se si esas cosas serán capaces de bajar por ese sendero de cabras, pero si lo hacen les llevará mucho tiempo. Confiando en esto, he remado hasta la orilla en el pequeño chinchorro hichable del Corinto y he llenado el bidón de agua de a bordo. Son al menos 500 litros de aguada, mas que suficientes para la travesía que tengo pensado hacer. Ni uno solo de esos seres ha aprecido mientras hacía la aguada. Por un minuto he jugado con la idea de subir el camino y curiosear un poco por la isla, pero la he desechado. No soy ningún comando y apenas estoy armado. Ya me está costando horrores mantenerme a salvo como para encima jugar a los heroes. Si hay alguien en apuros en la isla lo siento por él o ella,Tendrá que arreglarselas por su cuenta. A joderse. En este nuevo mundo sólo el que pueda cuidar de su culo tiene posibilidades de ver el nuevo día. Remando con dificultad, he remolcado el bidón lleno de la aguada hasta el Corinto. Tras esto, y dirigiendo una última mirada a la isla he levado anclas y he puesto rumbo Oeste, hacia la boca de la Ria. Hacia mi nuevo destino. el corintoEstá lloviendo torrencialmente. El cielo matutino es gris, plomizo. Sopla un incomodo viento racheado del norte, que arrastra cortinas de agua contra el plexiglás de los ojos de buey de la camareta del Corinto, mientras este atraviesa suavemente las ondas de la Ría. Puedo oir el viento silbando entre las jarcias y la lluvia chorreando sobre toda la cubierta. Estoy comodamente instalado en un camarote,con una taza de humeante café al lado mientras trato de ordenar en mi mente los acontecimientos de las últimas horas y planear mi próximo movimiento.Debe haber un potente temporal ahí fuera, en mar abierto, pues los restos de la resaca están sacudiendo el barco. Mi barco. Mi nueva casa, de momento. Cuando subí a bordo del Corinto, la pasada noche, el espectaculo que se abría ante mis ojos no era precisamente esperanzador. Alguien había estado a bordo, tratando de hacerse con el velero, y no había podido. Lógico, por otra parte. Había restos de sangre por toda la cubierta, ya resecos. Asimismo,pedazos de fibra de vidrio y una fea cicatriz en la botavara atestiguaban que en esa cubierta alguien disparó al menos un arma. Me pude imaginar la escena perfectamente. La noche en que cayó el Punto Seguro, mientras miles de esas cosas inundaban en oleadas las lineas de defensa, los civiles refugiados en su interior debieron sentir pánico. Los barcos, amarrados en el puerto, parecían la salida lógica, así que cientos de personas debieron precipitarse hacia ellos. No todos cabían a bordo, por supuesto, así que la ley del mas fuerte se hizo presente en los pantalanes. Los restos de pelea eran buena prueba de ello. La pelea, posiblemente, se extendió a las cubiertas de los barcos, mientras estos desatracaban y salían a navegar, sobrecargados y semihundidos, huyendo de la ciudad condenada. El rio debió arrastrar muchos cadaveres ese día. Vaya estampa.Sin embargo,algo salió mal en el Corinto esa aciaga noche, algo que no me resultó evidente hasta que llevé a cabo una mas detenida inspección. El Corinto es un doce metros precioso, afilado, agresivo, producto típico de los astilleros holandeses De Riij, una cuna de pura sangres del mar. La cubierta tiene los acabados en madera de teca y cromados. Una autentica preciosidad. La distribución interior es amplia y espaciosa, ajustada, como es siempre en este tipo de barcos, pero cómoda. No podía entender por qué esa preciosidad aún estaba amarrada cuando hasta el bote del vigilante del puerto, una vieja barcaza de madera, había desaparecido. Pronto lo comprendí. Al no estar amarrado en los pantalanes, sino fondeado en la desembocadura del río , el Corinto estaba sujeto al fondo limoso del Lérez por su ancla. Ésta, en vez del corriente cabo de fibra y nylon estaba sujeta por una cadena. Hoy en día casi no se utilizan cadenas de ancla en los veleros, por su peso excesivo, y se suele preferir un tipo de cabo similar a las cuerdas de los escaladores para sujetarlas , ya que su resistencia a la tracción es muy alta con respecto a su peso y volumen. Sin embargo, el anterior dueño del Corinto debía ser un tipo chapado a la antigua, porque su barco aún usaba cadena para sujetar el ancla. Al pesar mas, para halar el ancla tenía que usar un pequeño motor eléctrico situado junto al escoben de proa, el hueco por donde entraba la cadena a medida que esta iba siendo recogida. En la noche de locos en que el Punto Seguro cayó, un número indeterminado de personas debió abordar el velero con intención de escapar con él, haciendose a la mar. Mientras parte de ellos se dedicaba a hacer fuego contra otros fugitivos(Y a recibir disparos, tal y como atestiguaban la sangre y los agujeros de bala)alguien trató de levar anclas. Sin embargo, ese alguien no debía tener mucha idea, porque no tuvo en cuenta que el limo del fondo posiblemente tuviese las uñas del ancla profundamente sujetas. En vez de ganar cadena poco a poco, para situarse en su vertical y despegar así el ancla de la succión del fondo, que es la manera correcta de hacerlo, conectó el motor del cabestrante electrico a tope desde el principio. Este no pudo sacar el ancla con la cadena en diagonal y se empezó a recalentar hasta que finalmente, se quemó. Supongo que el tipo que lo manejaba estaba demasiado aterrorizado con todo lo que sucedía a su alrededor como para darse cuenta de que se estaba cargando el cabestrante. Después, fue demasiado tarde. Con el motor quemado era imposible levar el ancla. Alguien trató de cargarse el soporte a hachazos (el hacha y las marcas aún estaban presentes en el escobén de proa) pero lo unico que consiguió fue deslaminar parte de la fibra de vidrio. La cadena no podía cortarse y el tiempo se les acababa.Un barco que no podía moverse no valía de nada, así que supongo que lo abandonaron por otro objetivo mas util. Fin de la historia. Ahora yo estaba en la cubierta del Corinto, pensando en como liberar el ancla del fondo para largarme de ahí antes de que saliese el sol. Tenía que conseguir ese velero a cualquier precio. Podía haber una manera, pero eso implicaba mojarme de nuevo. En fin. Acomodando a Lúculo en el camarote, tras secarlo un poco, me zambullí de nuevo en las oscuras aguas del Lérez y empecé a nadar hacia el Club Nautico. Una vez allí me dirigí, chorreando agua, hasta la esquina desde donde podía ver el acceso principal. La verja estaba cerrada y podía ver algunos de los monstruos vagando al otro lado, ignorantes de mi presencia aquí.Había huellas de batalla por todas partes. Los supervivientes, antes de huir, debieron cerrar las vallas detrás suya para evitar que esas cosas (o mas supervivientes) los molestasen mientras partían. A mi me venía de perlas pues implicaba que, en principio, no me iba a encontrar a ningún muerto andante dentro de las instalaciones. Mi objetivo era una puerta en la parte inferior del edificio. Incluso sabía donde se escondía la llave de esa puerta. Era el almacén donde se recargaban las botellas de oxígeno. Había estado allí en multitud de ocasiones. Ahora contaba con encontrar al menos un equipo para poder descender al fondo y liberar el pasador del ancla,el punto de unión entre esta y la cadena, el "eslabón debil" por decirlo de algun modo. La llave estaba debajo de una boya, al lado de la entrada. Con ella abrí la puerta lo mas suavemente posible.El cuarto, a oscuras, resultaba aterrador. La escena mas absurda de los últimos meses la viví cuando me pareció ver una figura amenazante al fondo y disparé el arpón, solo para descubrir, unos segundos mas tarde, que había perforado un traje de buceo colgado de una percha con mi virote. Muy profesional. En una esquina, cubierto por una lona, estaba el equipo de un monitor de buceo. No era ninguna maravilla, pero tendría que valer. Comprobé el nivel de oxígeno el la botella y el funcionamiento de los reguladores y me lo coloqué a la espalda. Me calcé las aletas y empecé a buscar las gafas, solo para descubrir que no estaban allí. Genial. Tendría que sumergirme en las turbias aguas del rio a oscuras y sin gafas, lo que implicaría que tendría que retirar el pasador a tientas.Como no quedaba mas remedio, me arrojé al agua y empecé a nadar en dirección al Corinto. Una vez que llegué a la cadena, me sumergí hasta llegar al ancla. El fondo, a unos tres metros y medio, era oscuro como el petroleo. A tientas descubrí que el ancla se había enganchado en unos hierros oxidados que sobresalían del lecho. Por eso el motor se había quemado. Al manipular con paciencia el pasador de cobre, poco a poco se fue aflojando. Cuando ya tenía los dedos entumecidos, subitamente el pasador se salió por completo. Apenas me dio tiempo a sujetarme a la cadena mientras el Corinto, arrastrado por el reflujo de la marea, se empezó a deslizar por la Ria, en dirección al mar. Tras trepar por la cadena y desembarazarme del equipo, me sequé por primera vez en horas y lancé el rizón, el ancla pequeña de emergencia, por el escobén de popa . Cuando el barco estuvo asegurado me dirigí tambaleandome al camarote y me derrumbé , agotado, encima de una litera.Creo que he dormido mas de doce horas. Ahora, me he levantado, y mientras escribo esto, estoy navegando hacia Tambo. Espero llegar allí en menos de una hora. 2月23日 frio .....El frío. Creo que no hay una sensación tan horrible como el frío, cuando lo padeces dentro del agua. Notas como tus músculos se contraen, como tus dedos poco a poco dejan de responder, mientras miles de pequeñas agujas se van clavando lentamente en todo tu organismo. Es horrible. Cuando recorté la capucha de mi traje de neopreno, hace lo que parece un millón de años, no pensé en ningún momento que fuese a volver a usarlo alguna vez para meterme en el agua. Ahora, por el cuello recortado, me estaban entrando raudales de agua helada del río mientras Lúculo y yo nos deslizábamos corriente abajo. Todo el aislamiento que me podría proporcionar la gruesa capa de neopreno quedaba de esa manera seriamente limitado. La corriente del río en ese punto era lenta, perezosa. No había tenido en cuenta que tan cerca de su desembocadura, el efecto de la marea alta ralentizaría mucho mi marcha, por el contraflujo de las aguas. Así , lo que pensaba que sería un sencillo recorrido de tan solo unos minutos, se estaba convirtiendo muy lentamente en una odisea que ya duraba mas de hora y media. De todas formas, calculaba que ya debía de estar acercándome. En uno de los últimos tragos involuntarios de agua comprobé que esta ya era salobre. El agua marina y la del río se estaban mezclando. Tenía que estar muy cerca de la desembocadura del Lérez en la Ría. El principal problema era que estaba anocheciendo. El sol en Galicia se pone muy pronto en invierno, pues a eso de las seis de la tarde ya es de noche cerrada. Poco a poco la oscuridad iba cayendo sobre las aguas y mi visibilidad era cada vez peor. Eso le añadía una nueva dimensión al asunto, y nada buena, por cierto. Ahora corría el riesgo de que atravesando la ciudad a oscuras , pasase al lado del puerto deportivo sin verlo, y arrastrado por la corriente y la marea baja las aguas me llevasen al corazón de la Ría. Eso sería mi segura sentencia de muerte, ya que con esa temperatura del agua y sin nadie disponible para rescatarme, lo mas probable es que acabase llegando cadáver a mar abierto o totalmente aterido y desamparado en una orilla, sin saber que me podía aguardar dos metros mas allá. Lo mas jodido de todo es que no tenía ni la mas mínima idea de que hacer al respecto. No se me ocurría nada.. Poco a poco la oscuridad se fue adueñando de las orillas. Eso en parte me suponía la ventaja de que yo tampoco sería visible. De hecho, tras coger una bolsa de plástico que me encontré flotando a mi lado y taparme con ella parte de la cabeza, desde la orilla tan solo se vería un par de bidones atados y una bolsa enganchada a ellos. Basura a la deriva. Nada interesante. La tapadera perfecta. A medida que el río se iba internando en la ciudad comencé a pasar por debajo de los puentes que comunicaban las dos orillas del Lérez. El primero que me encontré era el que mas me preocupaba. Era el que estaba en lo mas alto de su curso y su distancia al agua era tan corta, que si una de esas cosas estaba sobre él y decidía saltar sobre mi, me atraparía con toda seguridad. Cuando pasé bajo el no me atreví a levantar la mirada. No se si había algo o alguien sobre el , pero el hecho es que nadie me vio. Poco a poco las orillas se iban transformando en un paisaje urbano. Lentamente, edificios, calles y avenidas iban surgiendo a mi alrededor, a medida que el cauce avanzaba de manera perezosa. Las calles estaban desiertas, salvo por la presencia constante de esas cosas por todas partes. Docenas, cientos de ellos, algunos mutilados, otros cubiertos de sangre y bastantes de ellos aparentemente intactos vagabundeaban por las calles cercanas, en un perpetuo ir y venir. La imagen era aterradora, impactante, sobre todo por el silencio. Era un silencio total, absoluto, tétrico. No oía nada, salvo el rumor de las aguas al discurrir a mi alrededor. La ciudad estaba silenciosa, oscura. Muerta. Podía ver los efectos de toda esta mierda sobre ella. Coches abandonados en las calles, con las puertas abiertas. Accidentes de tráfico por doquier, a los que nadie les había prestado ningún tipo de atención. Algunos locales abiertos, otros con las verjas cerradas. Miles de papeles ,bolsas y residuos revoloteando por las calles vacías. Ni una sola luz encendida, semáforos muertos, farolas apagadas y rotas. El viento silbando por las calles desiertas de una ciudad muerta. La imagen del vacío. La imagen de la devastación. La imagen del Apocalipsis. Poco a poco, mi visión se fue reduciendo. Al cabo de unos minutos tan solo podía adivinar la forma de los edificios, que formaban una especie de cañón a mi alrededor. La ansiedad empezó a hacer mella en mi. Nunca me ha gustado estar en el agua de noche, sin saber que es lo que hay a mi alrededor. Agarrado a los bidones, mis ojos trataban de perforar las tinieblas, buscando adivinar cualquier amenaza, real o imaginaria, que me acechase. Mi imaginación, enfebrecida, galopaba de manera desbocada. Treinta veces creí haberme pasado de largo el puerto deportivo y las treinta eran falsas alarmas. Sin embargo, súbitamente las forma fantasmal del club náutico fue surgiendo delante mía, iluminada de forma tenue por la luz de la luna. ¡Iba a conseguirlo, joder!. El Club Náutico de Pontevedra un edificio instalado sobre una estructura de pilotes, en la orilla del Lérez. Tratando de chapotear lo menos posible, empecé a mover mis entumecidas piernas para dirigir la deriva hacia esos postes. De ahí, tenía pensado subirme a los pantalanes, pasar al lado de mi zodiac e ir hasta los amarres del fondo, donde estaba fondeado el barco de Miguel. Era pan comido. Tres minutos, a lo sumo. Con un esfuerzo titánico, después de dos horas en el agua, mis brazos dormidos no querían ayudarme a subir al pantalán. Cuando por fin lo conseguí me quedé tumbado como un pez jadeante, absolutamente exhausto, sobre el pontón de madera. Si en ese momento, una de esas cosas hubiese aparecido por allí, podría haberme merendado en cuestión de segundos. No podía ni mover un dedo, y menos aún, defenderme. Con los ojos cerrados, tumbado a lo largo, traté de aguzar el oído. No se oía absolutamente nada. Bien. Con esfuerzo me incorporé y subí los bidones al pontón. Lo primero de todo, Lúculo. Saqué su cesta del bidón y con mis dedos ateridos luché con el cerrojo de la portilla. El pobre estaba asustado, confuso, hambriento y mojado, pero vivo, al fin y al cabo. Creo que mi pequeño amigo se ha ganado un premio. Ha soportado todo este viaje fluvial sin apenas quejarse, aterrado, pero sereno. Buen chico. Con la mochila en la espalda y la cesta en la mano comencé a andar hacia el barco. Al llegar al pantalán principal, me quedé paralizado. No podía ser. No había ni un solo barco. Ni uno, ni siquiera mi zodiac. Todo lo que podía flotar y moverse, había desaparecido ¿Pero como?. Caí de rodillas, absolutamente agotado, incapaz de pensar, bloqueado ante la situación. Mis peores presagios se estaban cumpliendo. No había barcos. En los últimos momentos del Punto Seguro, la multitud aterrorizada debió correr hacia los muelles y subirse a cualquier cosa flotante, con tal de escapar de esos monstruos. Lo debí suponer. Los mástiles de dos veleros sobresalían del agua, mientras los barcos que los soportaban yacían en el fondo del río. Exceso de carga o falta de pericia, supuse. Esos no habían ido muy lejos. Poco a poco empecé a ver mas cosas. La sangre se me heló en las venas. Restos de sangre y agujeros de bala por todas partes. Huellas de pelea. En ese embarcadero había habido una masacre. Una pelea a muerte por un barco. La lucha del mas fuerte por sobrevivir. Un paisaje del infierno. Oh, Dios mío...... Súbitamente, tuve un recuerdo.Quizás no estuviese todo perdido. En la otra orilla, fondeado lejos de los pantalanes, recordaba haber visto en multitud de ocasiones algún velero. Eran los barcos que estaban en lista de espera para conseguir un punto de amarre. Para sus dueños era una lata, pues cada vez que querían embarcar tenían que ser transbordados en zodiac hasta ellos. Quizá la multitud no hubiese podido abordarlos. Quizás aún quedase alguno. Resueltamente metí de nuevo a Lúculo en el bidón, así como la mochila en el otro y, procurando no hacer ruido, me sumergí de nuevo en las oscuras aguas del Lérez . Tan solo eran unas cuantas brazadas, pero me dio la sensación de estar cruzando el puto canal de La Mancha. Mi esperanza se iba desvaneciendo a medida que me acercaba. Nada. Nada!! Pero...espera!! Al fondo, contra el reflejo de Venus en las aguas, podía divisar un mástil balanceándose. Quedaba uno. Joder. Si. Si. Si!!! Utilizando mis ultimas fuerzas, chapotee hasta el barco. Era un doce metros, amplio, airoso de líneas, con un bruñido espejo de popa donde podía leerse su nombre. “Corinto”. Mi nuevo barco. Mi salvación. Con un último esfuerzo me agarré a la regala de popa y subí a bordo. Con una mirada a mi alrededor, comprendí por que nadie se había llevado este barco. Y lo que tendría que hacer si lo quería para mi. rio abajoAntes de que todo esto empezase yo era un tipo esceptico con respecto al destino. Pensaba que las señales, los presagios eran solo producto de fábulas y tonterias de vieja. Ahora, esta mañana, mientras estaba mirando pensativamente las llaves del barco de Miguel ya no estaba tan seguro de eso. Quizás el hecho de que insistiese tanto en lo de su barco era una señal. Al fin y al cabo, si todo el mundo se había ido al infierno en cuestión de semanas,en una versión despiadada del Apocalipsis, las señales divinas no estaban fuera de lugar. Estaba en el tejado de la subestación, dejandome acariciar por los rayos de sol matutinos. Estos últimos días ha subido un poco la temperatura, pero a cambio, los cielos se han ido encapotando, así que cualquier momento es bueno para sentir la luz solar. Despues de tantos dias de horror y encierro se agradece profundamente. Tengo un plan. Y ese plan pasa por hacer exactamente lo que le dije a Miguel que era absolutamente imposible de hacer, esto es, entrar en la ciudad y llegar hasta el puerto deportivo en la Avenida de Orillamar. Desde allí, hacerme con su barco y poner rumbo hacía un sitio que creo que todavía debe ser seguro y donde, si no me equivoco, tiene que haber electricidad, agua, comida y gente. El paraiso, en estos momentos. Pontevedra está situada en el fondo de la Ria del mismo nombre. En esta Ria, que en su punto mas ancho puede tener unos veinte kilómetros de orilla a orilla existe una isla, la Isla de Tambo. Esta isla ha sido a lo largo de los siglos, y sucesivamente un poblado celta, un oratorio suevo, un monasterio medieval, un lazareto y desde hace un montón de años, un polvorín militar perteneciente a la cercana base naval de Marín. El polvorín lleva vacio muchisimos años (creo que desde los 70) y la isla ahora forma parte de un Parque Natural. Es uno de los pocos trozos de terreno virgen en una zona tan densamente poblada como es la Ria de Pontevedra. Ese era mi destino. Pienso, y creo que no sin razón, que cuando todo se empezó a ir a la mierda, a mas de uno se le tuvo que haber ocurrido refugiarse allí. En esa isla hay edificios militares, barracones y almacenes.Solo se puede llegar en barco y está rodeada de fuertes corrientes. Además, confiaba en que los militares la hubiesen tomado bajo su control. En teoría, debe ser el punto mas seguro en kilometros a la redonda. Es perfecto. Solo tenía el "pequeño" problema de conseguir un barco para llegar hasta ella sin quedarme por el camino. Y eso no iba a ser fácil. Tenía una idea, que aunque algo arriesgada, podría funcionar. En una esquina de la polvorienta subestación había dos grandes barriles de plastico azul con tapa, parecidos a los que se utilizan en las expediciones de montaña para llevar el equipo. Por las etiquetas, supongo que en algún momento contuvieron químicos, pero ahora estaban vacios. Con algo de trabajo conseguí meterlos dentro del Astra, tumbando el asiento trasero. A continuación cogí la mochila y la cesta del gato y las coloqué como pude dentro del vehiculo. Dejé abandonada la munición de la escopeta, pues no se en que momento, al subirme en el coche,en mi calle, había perdido la Zabala. Así que de nuevo mi armamento se reduce a cuatro virotes de acero y a una Glock con treinta proyectiles, tras la ensalada de tiros que le dediqué inutilmente a los mosntruos de mi calle. Al girar la llave de contacto el motor hizo un sonido espantoso, chirriante. Sin duda, el recorrido que realicé el otro día por aquel camino de cabras para escapar de mi calle debe haber dañado alguna parte del mismo.Note que me bajaba la sangre a los pies. Si el coche no encendía, entonces si que estaba muerto. Andando, no llegaría muy lejos, en cuanto me acercase a una zona mas habitada. Empecé a girar furiosamente la llave de encendido una y otra vez, mientras maldecía por lo bajo. Oh, Jesús, haz que arranque el puto motor, oh, vamos venga, vamos,joder, venga, vamos, VAMOS!!. Con una explosión ahogada el motor arrancó, entre algún jadeo. Con un grito de alegría, metí la primera marcha y comencé a rodar hacia la calzada principal, dejando aquel extraño refugio que me había acogido durante casi dos días.Al llegar a la carretera comarcal giré en dirección a la general. Sabía que una vez que llegase allí, las cosas se iban a volver a complicar enseguida, pero confiaba en no tener que hacer mas de un par de kilómetros antes de llegar a mi destino. El camino se me hizo corto, muy corto. Al divisar el cruce de la general, apoyé la Glock, ya armada, en el asiento del copiloto y apreté el acelerador. La velocidad iba a ser fundamental. Con un chirrido de ruedas giré en el cruce y enfilé en dirección norte. La calzada estaba desierta, aunque solo aparentemente, porque ante el sonido de mi motor vi asomar a varias de esas cosas de entre unas casas cercanas. Con un rugido, aceleré, alejandome de ellos. Solo tenía que hacer dos kilometros. Solo dos putos kilómetros, vamos. Al cabo de cien metros, sin embargo, me encontré en primer problema. Un accidente, dos coches empotrados de frente, ocupaban casi toda la calzada. Manchas de sangre rodeaban toda la escena, aunque no se veía ningún cuerpo. Solo me quedaba un estrecho paso por el arcen izquierdo. Maniobrando con cautela, para no quedarme atascado,enfilé el vehiculo por el estrecho paso. De súbito, un golpe brusco en la ventanilla del copiloto. Dos manos, seguidas de un cuerpo aullante,salidas no se de donde, golpeaban insistentemente mi ventanilla, con las palmas abiertas. Casi se me sale el corazón por la boca. Joder!!!! Temblando de miedo conseguí dejar atras a esa cosa, mientras pensaba en mi siguiente movimiento. Un kilometro mas. He visto varios coches abandonados en la calzada o estrellados. Algunos presentan restos de sangre, otros parecen haber sido dejados allí por sus dueños en un momento de pánico o de lócura, no lo sé. Mas de esas cosas por todas partes. Ni un solo ser vivo a la vista. Quinientos metros para el desvio. Ya casi hemos llegado. Trescientos metros. Doscientos. De repente, no se de donde, han aparecido dos de esas cosas en medio de la calzada, una mujer y un hombre. No me ha dado tiempo de esquivarlas y las he arrollado. El cuerpo del hombre ha rebotado encima de mi defensa y se ha estampado contra el parabrisas, reventándolo. He pegado un frenazo de golpe, cuando he dejado de ver a través de la luna completamente astillada. El hombre ha rodado delante del coche, con la inercia del frenazo. A la mujer, creo que le he pasado por encima. El puto coche se ha calado. He tratado de encenderlo de nuevo, pero el motor está mudo y el salpicadero es una constelación de luces rojas. No hay nada que hacer. Está kaputt. Es curioso, pero lo que se me ha venido a la cabeza en ese momento es que ya no tengo que cambiarle el aceite. Joder, de locos. He salido del coche. Estoya solo cien metros de mi destino, puedo verlo. Me he puesto la mochila y he cogido la cesta del gato. Con un ojo puesto en todas partes, he abierto el maletero para arrastrar fueras los dos bidones. Los cien metros que faltan son cuesta abajo, así que los bidones harán el camino solos, rodando. Los he mandado cuesta abajo, de una patada. A continuación he empezado a andar. El hombre se estaba levantando en ese momento, con un aspecto horrible, tras mi atropello. Era mayor, de unos sesenta años. sin dudarlo, y antes de que se acercase demasiado he levantado la Glock y he hecho fuego a menos de tres metros. La primera bala le ha atravesado el esternón, pese a que apuntaba a la cabeza. Solo con el segundo disparo, casi a bocajarro, le he acertado en la cara. Es un espectaculo que me perseguirá el resto de mis días. No quiero ni recordarlo. Una vez que el cuerpo cayó, me he girado para ver a la mujer. Sigue tumbada en el suelo. Quizás le he roto la espina dorsal, no lo se, pero no me pienso quedar aquí. Mas de esas cosas continuan apareciendo. He bajado la cuesta casi tropezando y he llegado junto a los bidones, a mi destino. Perfecto. El embarcadero fluvial del Lerez. Estaba vacio, aunque ya contaba con ello. Solo en verano hay un servicio de alquiler de barcas, pero no era eso lo que venía buscando. Desde este punto,y corriente abajo, el rio discurre a través de toda la ciudad hasta desembocar en la Ria, justo donde se encuentra el puerto deportivo, y mi salvación. Lo único que tenía que hacer era arrojarme al agua y dejarme arrastrar por la corriente hasta llegar al barco de Miguel. En el agua, esas cosas no podrían cogerme y así podría atravesar toda la ciudad sin riesgo. Con rapidez he metido la mochila y la pistola en uno de los bidones y lo he cerrado. En el otro he metido la cesta de Lúculo, que vuelve a estar maullando desconsoladamente. Ultimamente su vida está sufriendo muchas emociones, y creo que ya empieza a estar harto.. Con uno de los virotes he preforado la tapa de ese bidón. Entrará un poco de agua, pero al menos el gato podrá respirar. Con un cabo he atado los dos bidones fuertemente entre si. Arrastrandolos, me he acercado al borde. El agua tenía un aspecto oscuro, poco amistoso. Ya casi habían llegado hasta mi. Con una honda inspiración me he arrojado al agua, arrastrando los bidones. Una sensación heladora casi me hace gritar al sumergirme en las frias aguas del Lerez. Joder, es febrero y debe estar a unos cuatro grados. Afortunadamente, llevo puesto el neopreno, pero aún así, la sensación termica resulta espantosa. La corriente ha empezado a arrastrarme lentamente, rio abajo, mientras esas cosas me contemplaban, impotentes, desde el embarcadero. Un par de ellas han caido al agua, pero no las he visto salir a flote. Supongo que se habrán quedado en el fondo o habrán sido arrastradas por la corriente. Desde luego, cerca mía, no están. Me duele la muñeca de escribir y además, Lúculo está demandando su comida insistentemente. Ya seguiré después. 2月12日 a salvoHay que joderse. Con tanta historia me había olvidado por completo del diario. No se, creo que mi mente está empezando a pagar todo el stress acumulado. Cuando ayer estaba escribiendo ,con Lúculo en el regazo, oí un ruido en la parte de abajo de este extraño refugio. Con el corazón en un puño bajé, empuñando la pistola, pero por mucho que busqué no pude encontrar nada. Falsa alarma. O señal de que la tensión y la fatiga me están empezando a jugar malas pasadas, lo cual no es nada bueno. O que empiezo a tener alucinaciones auditivas producto de la “fatiga de combate”, lo cual es aun peor. En fin.- Como iba diciendo, cuando estaba con el coche en la boca de mi calle la situación no era como para tirar cohetes. Por la calzada que venía del centro podía ver a cientos de esos seres avanzando, con ese extraña manera de caminar, engañosamente lenta, pero realmente rápida , ocupando toda la calle. Era la visión mas horrible que cualquiera se pueda imaginar.- Joder, CIENTOS de cadáveres, con heridas y amputaciones, bañados en sangre, pálidos y con esa horrible expresión en la cara avanzando hacia mi vehículo, con sed de sangre y deseando atraparme. Maldita sea. Un cadáver andante es un concepto tan terrorífico que no se puede entender si no ves a uno en persona, pero la imagen de cientos de ellos tratando de cogerte realmente puede poner los pelos de punta al mas templado.- Por el otro lado la situación no era mejor. Venían menos, no cabe duda, pero aún así eran demasiados como para que pudiera plantearme cruzar entre ellos sin tener un accidente. Y entonces, si no me mataba al estrellarme, esas cosas se encargarían de hacerlo. Solo quedaba una salida, la pista comarcal.- La zona donde esta mi calle fue urbanizada hace relativamente poco. Aún quedan algunos estrechos caminos rurales, que serpentean entre las antiguas fincas de cultivo, que poco a poco se van transformando en calles y edificios, o chalets adosados, como el mio. Precisamente uno de esos caminos se abría ante mi. No veía a ninguna de esas cosas, así que aquella era mi opción.- Con un acelerón me metí por el camino, botando en un enorme bache que había en su entrada. Por el retrovisor pude ver como esa multitud de cosas confluía y empezaba a seguirme. Con terror pude comprender que el ruido del motor no haría mas que atraer a docenas de esos bichos allí donde pasase. Mi única alternativa era circular lo suficientemente rápido como para que no pudieran cogerme y me perdieran el rastro. Fácil en teoría. Jodidamente difícil en la practica.- Aquel camino no era precisamente una autopista. El ancho era el suficiente para un solo vehículo y, en ocasiones, el firme simplemente se transformaba en un lecho de cantos rodados y enormes socavones en la tierra. Y lo peor, no sabía a donde podía ir a dar. Si era un callejón sin salida, estaba en un serio problema. Iba circulando a poca velocidad, unos 20 km/h y en muchas ocasiones, tenía que detenerme a maniobrar, para evitar un boquete, así que en ningún momento esas cosas me han perdido de vista. Lúculo maullaba lastimeramente, dentro de su cesta, con cada bote del Astra. Estaba aterrorizado, y lo entiendo, porque yo me sentía igual.- Mientras me agarraba fuertemente al volante, el coche seguía avanzando, entre enormes tumbos. Ha habido un momento donde ha sonado un terrible crujido en alguna parte, en el motor o en la dirección, no lo se, pero no augura nada bueno. Al llegar a un punto particularmente estrecho he pasado a demasiada velocidad y me he dejado los dos retrovisores y parte de la defensa trasera enganchadas entre dos muros de piedra. Me importa una mierda. Tenía que salir de allí a cualquier precio.- En un momento, sin embargo, y sin saber como, he desembocado en una carretera comarcal mas ancha.Con un frenazo y entre una nube de polvo he detenido el coche. No había nada a la vista, aparentemente, ni vivo, ni cadaver. A lo lejos, reposando cerca del Lerez, podía ver toda la ciudad de Pontevedra, silenciosa, inmutable....muerta. Solo unas columnas de humo se elevaban en unos cuantos sitios , producto de rescoldos, mientras asombrado, he podido contemplar extensas cicatrices negras en algunos puntos, donde calles enteras han ardido hasta los cimientos.- Supongo que cuando la electricidad falló, algunos transformadores y pequeñas subestaciones se fueron al carajo. Eso debe haber provocado algunos incendios. Y no había nadie para combatirlos. Joder.- Solo se oía el ronroneo de mi motor.Sacudiendo la cabeza, y mientras la nube de polvo se posaba, he colocado la cesta de Lúculo en el asiento del copiloto correctamente, mientras le susurraba algunas palabras para tranquilizarlo. No tenía tiempo en esos momentos de acariciarlo. Tendría que aguantarse un rato. En ese momento tenía que decidir a donde ir. Súbitamente caí en la cuenta.- Ya sabía donde estaba. Era la puñetera carretera secundaria que había tratado de utilizar para salir de la ciudad hacía casi un mes. Aquella misma donde un control no me había dejado continuar. Bueno, no era probable que me volviese a encontrar con un control. Y si por casualidad me encontraba con uno , los cubriría de besos, con tal de que nos acogiesen a mi y a Lúculo bajo su protección. Ya había desempeñado el papel de Llanero Solitario demasiado tiempo.- Tras rodar un par de kilómetros por la carretera desierta, no he visto absolutamente a nadie. Ni un alma, aparte de dos figuras podridas y tambaleantes que divisé a cierta distancia, en el borde de un campo de maíz. Había un pequeño rio entre ellos y la calzada por lo que no han podido seguirme, pero es solo cuestión de tiempo que aparezcan mas de esas cosas. Finalmente he pasado el punto donde estuvo instalado el control .Solo unos bloques de cemento recordaban la presencia de las tropas allí. Posiblemente los habían dejado cortando la carretera, pero alguien, mas tarde , ha movido parte de ellos para dejar libre el paso. Aún se pueden ver los restos que dejó el cemento al ser arrastrado sobre la calzada. Quien los movió, con que lo hizo y hacia donde iba o iban es algo que desconozco. Como tantas cosas.- He seguido rodando unos cuantos kilómetros, cada vez mas preocupado. Pronto llegaría al empalme con la carretera general. Y eso implicaría mas casas. Y mas coches, posiblemente cruzados de cualquier manera en la calzada. Y mas de esas cosas, muchas mas. Esta comarcal atravesaba una zona particularmente vacía en el entorno de la ciudad, pero era la excepción. El resto está densamente poblado., por lo que tiene que haber miles de cadáveres. Además, no me podía olvidar de la enorme multitud que me venía siguiendo. Muchos se perderían por otros caminos o se pararían, pero no me cabía la menor duda de que unos cuantos llegarían hasta ese punto. - Además, estaba anocheciendo. La noche es MUY oscura, sobre todo en un entorno urbano, cuando no hay alumbrado eléctrico. Oscura como el fondo de un pozo. En esas condiciones, continuar sería un suicidio. Tenía que encontrar donde refugiarme, y rápido. Cuando ya estaba desesperando de encontrar algo, súbitamente, lo vi. Era perfecto. Sobre una pequeña colina, en medio de un campo cubierto de altas y espesas plantas herbaceas (xestas, le llaman los lugareños) podía adivinar un tejadillo naranja. Suspiré de alivio.Los conozco bien. Son las subestaciones de bombeo del gaseoducto que cruza Galicia de Norte a Sur, para dar suministro a las principales ciudades. Podría valer.- Con un suave giro de volante me metí en el camino que subía la colina. A medida que me acercaba, éste se iba haciendo mas estrecho, comido por las plantas en sus bordes. Casi me doy de bruces con la valla, alta, de tela metálica. Solo se veía la puerta, el resto del perímetro estaba absolutamente cubierto por una capa de al menos quince metros de una densa vegetación. Es imposible llegar a la valla a menos que te abras camino a través de esa selva a golpe de machete, cosa que dudo que esos monstruos puedan hacer. Así, que solo se puede acceder hasta aquí por el camino y este ni siquiera se ve muy bien. Era estupendo para pasar la noche.- Afortunadamente, la valla tenía un simple pestillo y no un candado. Enrollado en torno al pestillo había dos simples vueltas de alambre , sujetándolo en la posición de cerrado.Era bastante chapucero, pero lo suficientemente complicado como para detener a cualquier ser que no fuera un humano.- Tras atravesar la cerca y volverla a cerrar detrás mía, he llegado hasta la caseta. Es pequeña, muy pequeña, poco mas que el tamaño de una habitación, pero es solida y carece de ventanas. Tiene una puerta metálica cerrada con llave, pero tras unos cuantos minutos de forcejeo con la palanqueta que tenía en el maletero he conseguido forzarla.- El interior es oscuro y polvoriento, solo iluminado por un haz de luz proveniente de una claraboya en el techo y la que entra por la puerta. En medio de la estancia se pueden ver unas cuantas tuberías, manómetros y contadores. Esta subestación tenía como finalidad la purga de aire de los conductos. No se si queda gas en ellos o no, pero desde luego, no pienso averiguarlo. No voy a tocar esos chismes por nada en el mundo. Lo último que me faltaba era auto gasearme o volar por los aires.- Me he instalado cómodamente en el interior y he dormido casi doce horas de un tirón. Era la primera vez en semanas que podía descansar sin oír el permanente golpeteo y ruido de esas cosas. Es fantástico. Llevo aquí desde entonces y da la sensación de que podría quedarme aquí para siempre Pero no es nada cómodo. Además, el agua se está agotando, me queda poco mas de medio litro. Y empiezo a tener sed. No puedo permanecer aquí mas tiempo, eso está claro. Pero he podido pensar. Y ya se cual va ser mi próximo movimiento. 2月11日 aun sigo vivoEl sol de invierno es muy suave en Galicia, debil, dirían muchos. Su caricia no llega para calentarte en estas gélidas mañanas, pero por lo menos notas como se te entibian los huesos cuando te lleva bañando un rato. Menos es nada. Estamos tumbados, Lúculo y yo, en el tejado de este pequeño refugio provisional donde nos hemos cobijado toda la noche, esperando el momento en el que hubiese suficiente luz como para continuar nuestra marcha. Mientras desayunamos una de las latas instantáneas de fabada que encontré en la mochila del soldado, imágenes de la terrible jornada de ayer no han dejado de acudir a mi mente. Fue increíble. Y terrorífico. Pero ahora mismo me siento mas vivo que en cualquiera de los días de las ultimas tres semanas. Cuando crucé la tapia que separaba el patio trasero de mi casa de la del vecino, no estaba seguro de como podría resultar el plan. Cuanto mas avanzaba éste, menos seguro me sentía sobre su resultado, pero ya no podía dar marcha atrás. Crucé rápidamente el patio de Miguel y entré en su casa, aun sumida en penumbras. Podía oír perfectamente los golpes rabiosos que esas cosas le propinaban a la puerta. Estaban muy excitados. Creo que podían sentirme al otro lado. Un par de ellos incluso estaban golpeando las ventanas tabicadas del piso inferior,una vez que habían cruzado el portalón. El sonido era sobrecogedor. Con cuidado, subí las escaleras hasta el piso superior y abrí la ventana del dormitorio, sin miedo a que esas cosas me vieran. Eso formaba parte del plan. Allí estaba, tranquilamente estacionada, una furgoneta de reparto de la empresa médica de Miguel. Sabía que en mas de una ocasión se había quejado de que algún yonki había tratado de forzar las puertas en busca de Rohypnol o anfetaminas, pese a que el no distribuía ese tipo de medicamentos. Y tambien sabía que por eso le había instalado a las furgonetas un potente sistema de alarma (que de hecho, me había despertado mas de una noche, al saltar accidentalmente). A ver que tal le sentaban a esas cosas unos bocinazos. Agarré la Zabala con fuerza y le introduje dos cartuchos de postas en sus cañones superpuestos. Una vez hecho esto, apunté con calma hacia la furgoneta, mientras la multitud de engendros de debajo de la ventana seguía aporreando al puerta, ignorantes aún de mi presencia. Disparé. El estampido seco de la escopeta sonó como un cañonazo en el silencio de la mañana, mezclándose con el sonido de vidrios rotos de la ventanilla derecha de la furgoneta, que estalló en un millón de cristales al ser atravesada por las postas. Al instante, la alarma del vehículo se disparó. Una serie de potentes toques de claxon y destellos de luz de los intermitentes acompañaba a una sirena estridente, constante. El efecto sobre la multitud de ahí abajo fue electrizante. La mayoría fueron hacia la furgoneta y rodeándola, empezaron a zarandearla, mientras unos pocos, al haber oido el disparo, habían localizado mi figura en la ventana y se agolpaban ahora debajo de la puerta, estirando sus brazos hacia mi, mientras se podía ver una llamarada de odio en sus ojos empañados. Satisfecho, me dirigí raudo hacia el patio. No tenía mucho tiempo. Entre el disparo y la alarma, en pocos minutos todos engendros que estuviesen en un radio de dos kilómetros a la redonda estarían acercándose a esta zona. Esto se iba a convertir en un punto muy caliente. Trepé como un mono la cuerda del patio y bajé las escaleras por el otro. Al apoyarme en el tobillo maltrecho un ramalazo de dolor me subió por la pierna hasta los ojos. Por un instante lo vi todo blanco y estuve a punto de caerme. Joder. Tenía que darme prisa. Entré en mi casa y subí hasta el dormitorio superior para echar un breve vistazo. Con un suspiro de alivio comprobé que el plan estaba dando resultado. Tres de los engendros de mi calle se dirigían, balanceándose y trastabillando hacia la boca de la calle principal ,desde donde podrían acceder a la paralela en la cual la furgoneta no paraba de sonar, atrayendo a todos esos bichos como una luz a una mariposa. El restante había decidido de alguna manera que podría llegar antes atravesando el terraplen del fondo de la calle. Supongo que se acabaría cayendo, pero eso me daba igual. Lo tenía suficientemente lejos como para poder intentar llegar hasta mi coche con seguridad. Sin aliento, llegué hasta el zaguán de entrada y me coloque la mochila en la espalda. Crucé la escopeta y el arpón sobre el pecho, junto con la bolsa pequeña y a continuación, de un par de golpes saqué los postes de madera que apuntalaban el portalón. Con cautela, asomé la cabeza. Campo libre. Por segunda vez en un mes, mas o menos, me aventuraba a salir al exterior, solo que en esta ocasión era para emprender un viaje del que no sabía si podría sobrevivir. Agarrando con una mano la cesta de Lúculo y con la otra la pistola, crucé a paso lento la calzada, dirigiéndome hacia mi coche. Llevaba las llaves colgando de la muñeca derecha. Haciendo un extraño, conseguí agarrarlas con un par de dedos y apretar el botón de apertura. Primer error. Con un audible pitido doble y con destellos de intermitentes mi coche se abrió, pero llamó suficientemente la atención de las cosas de ambos lados. Ahora se habían girado y avanzaban hacia mi. Mierda. El tiempo se agotaba y tenía que ser rápido. Abrí la puerta del conductor y arrojé en los asientos traseros la mochila. Por un acto reflejo, di la vuelta al coche, para abrir la puerta del copiloto y apoyar a Lúculo en su asiento, tal y como tengo por costumbre hacer. Segundo error. Al girar en torno al coche vi a esa bestia. Era uno de ellos, un hombre de unos veintitantos años, con melena larga y perilla. Llevaba puesta una camiseta negra, horriblemente sucia y rasgada y le faltaban las dos piernas por debajo de las rodillas. Ni se me ocurre como pudo haberlas perdido. Estaba tirado en el suelo, justo detrás del coche. No se cuando había llegado hasta allí arrastrándose ni cuanto tiempo llevaba esperando, pero me lo encontré de sopetón. Asustado, di un paso atrás, pero no pude evitar que me cogiese uno de los tobillos (el bueno, gracias a Dios) y le clavase los dientes. Fue todo muy rapido. Como estaba moviendo la pierna hacia atrás no fue capaz de hacer presa en el tobillo y además, el neopreno es una sustancia demasiado gruesa y flexible como para que un mordisco apresurado pueda atravesarlo. Sin embargo, dejó las marcas de sus dientes perfectamente visibles en el forro de tela que lo cubre. Con un asco supremo mezclado con terror en estado puro, arroje la cesta de Lúculo al suelo y agarré la pistola con las dos manos. Apuntando directamente a su cabeza, a menos de un metro, disparé. No soy un tirador experto (De hecho, era la primera vez que hacía fuego con un arma corta) pero a esa distancia no podía fallar. Con el nerviosismo le disparé varias veces a la cabeza. Joder vaya espectáculo. Aun tiemblo de asco al recordarlo. No es como las películas, no se abre un pequeño agujerito, sino que un impacto de bala abre un boquete ENORME en una cabeza y cuajarones de sangre, restos de cerebro y astillas de hueso salpican a todas partes. Temblando de la impresión, me apoyé en el coche, tratando de recuperar la respiración, pero el descanso tenía que ser necesariamente breve. Las otras cosas estaban a menos de treinta metros de distancia y se acercaban muy, muy rapido. Cogí la cesta de Lúculo del suelo, y la arrojé dentro del coche sin miramientos. El pobre maullaba desconsoladamente, asustado por la situación. Antes de meterme en el asiento del conductor apunté a las tres cosas que venían desde la entrada de la calle y hice fuego con la pistola. Tercer error. No tengo ni puta idea de disparar, y menos a mas de treinta metros de distancia. Lo unico que conseguí fue vaciar el cargador y montar aún mas ruido. Bueno, eso era lo de menos. Con el barullo que estaba montando se me tenía que oir hasta en Vigo. Arrojando la pistola vacía en el suelo del coche me metí en él a toda velocidad. Con un giro de la llave de contacto, el Astra encendió con un par de tosidos que me helaron la sangre. Llevaba muchos días sin encenderse y por un momento pensé que se iba a calar, dejándome auténticamente jodido. Afortunadamente, la maquinaria Opel es dura. Tosca, pero dura. Metiendo la primera empecé a avanzar hacia la boca de la calle. Con un par de giros de borracho evité a las tres cosas que se cruzaban en mi camino (He llevado unos cuantos juicios por atropello y se lo que un cuerpo humano le puede hacer a las lunas y el chasis de un coche al impactar contra él) y salí a la calle principal. La visión era estremecedora. Unas autentica marea No-humana, centenares de esas cosas, avanzaban por la calzada desde el centro de la ciudad, atraídas por el ruido provocado. Por el otro lado también avanzaban unas cuantas docenas de esas cosas, anhelantes de presas. Solo me quedaba una salida, un pequeño camino comarcal que se abría a unos veinte metros. Con un acelerón me metí por el y........ Estoy oyendo un ruido abajo. Mierda. Joder. Voy a ver que es. Ya seguiré escribiendo luego. un nuevo planResulta muy complicado decidir que es lo que te vas a llevar contigo cuando sabes que posiblemente no vas a volver a casa en mucho, mucho tiempo. Y es aún mas complicado cuando piensas que del equipaje que te lleves puede depender tu vida. Así pues, cosas superfluas fuera. Pero no es tan facil. Para empezar he ido acumulando en el suelo del salón todas aquellas cosas que considero imprescindibles, mi equipo de supervivencia básico, por decirlo de alguna manera. Tengo una mochila Jack Wolfskin de gran capacidad, unos 60 litros, que solía usar antes de todo esto para llevar mis cosas cuando me iba a hacer buceo y que aún huele un poco a mar. No he podido evitar un pequeño rapto de nostalgia al cogerla, y recordar todas las buenas horas que he pasado con ella. En fin. Además de la mochila, tengo un saco de dormir y un capote para el mal tiempo (Herencia del soldado muerto). Además me llevo el portátil, la radio de frecuencia ultracorta, algunas mudas de ropa, calzado de repuesto y toda la comida liofilizada que encontré en casa de Miguel. Tambien me llevo el botiquin de campaña con la morfina, todos los antibióticos y analgésicos que he podido encontrar y un garrafón con cinco litros de agua dulce. Un pequeño neceser y una bolsa con algunas fotos que no he podido abandonar y una libreta con unos cuantos bolígrafos, además de mi camara de fotos y todas las pilas que encontré en la casa hacen que la mochila esté llena hasta los topes. Me he tenido que colgar una bolsa mas pequeña de las trabillas del pecho. En esta bolsa he metido un par de linternas (Una de ellas una SeaScub de xenon, que utilizaba en inmersiones nocturnas, y que devora baterías pero es como un faro) y toda la munición de la Glock y la Zabala. En conjunto, unos treinta y pico kilos. Una barbaridad. Soy consciente de que todo este peso va ha hacer que me mueva a la velocidad de una babosa, cuando en mi agilidad puede estar la clave de la supervivencia, pero no se me ocurre cual de todas estas cosas es prescindible. Además, por si no fuese suficiente, he de llevar la escopeta, la pistola y el arpón cruzadas en el pecho y una cesta de viaje con un gato persa asustado en su interior, lo cual supone que solo dispondré de una mano libre. Va a ser complicado. Evidentemente, solo tengo que cargar con todo esto hasta que llegue al vehiculo que he escogido para mi fuga, pero tengo que asegurarme de tener via libre en el trayecto hasta él. Con todo este peso y con el gato en una mano no podría hacerle frente a uno de esos monstruos de ahí fuera y no digamos ya a una pandilla de ellos ni de coña.O eso creo. Joder. La calle de Miguel está saturada de esas cosas, debe haber al menos dos o tres docenas vagabundeando por ella, atraidos por los disparos del otro día. El espectaculo que se ve desde su ventana es casi grotesco. Una treintena de cadaveres erguidos, con diversas heridas, algunas de ellas autenticamente horribles, y las ropas empapadas en sangre ya reseca y acartonada, se balancean y se desplazan aleatoriamente por toda la calzada, mientras un puñado de ellos golpea, incansable, la puerta de la casa. No se me ocurre ninguna manera de despejar la calle para llegar hasta los vehiculos de Miguel, aparcados justo enfrente. Son demasiados y están demasiado dispersos como para que la "estrategia del osito" vuelva a funcionar. No, definitivamente por aquí no está la salida. En mi calle, el espectaculo es ligeramente distinto. De todos los engendros que pululaban por ella, ahora solo quedan cuatro, al menos los que yo puedo ver desde mi ventana. Supongo que la mayoría se fueron a la calle contigua en cuanto oyeron los disparos que realizó Miguel el otro día. Que irónico. Puede que su muerte no haya sido tan absurda, al fin y al cabo. Me está dando a mi la posibilidad de sobrevivir. Los cuatro de esta calle están concentrados en torno a mi portalón, por donde he de salir necesariamente, así que he de idear la manera de alejarlos de ahí. Creo que se como hacerlo, pero para eso sólo tendré una oportunidad. Si fallo, entonces estaré realmente jodido, Una vez empacado todo, lo he apoyado en el zaguán de entrada, justo al lado del portalón por donde he de salir en unos minutos. Lúculo está sumamente nervioso y me ha costado un buen rato de persuasión, caricias detrás de las orejas y muchos susurros convencerle de que debe entrar en su cesta de viaje. Nunca le ha gustado (de hecho, en el coche siempre va sentado en SU asiento) pero no me queda otra alternativa. No me puedo arriesgar a llevar al gato enroscado en un brazo con esas cosas tratando de cogernos. Lo siento por Lúculo, pero tendrá que ir en la cesta. Si esos bichos me cogen, esto significará la muerte segura de mi pequeño amigo, que no tendrá posibilidad de escapar, pero es un riesgo que creo que debemos correr. Me he enfundado el neopreno y he revisado mis tres armas, el arpón,la Glock y la escopeta. He dado una última vuelta por mi casa, acariciando con la mirada todos los rincones que me son tan familiares. No se si alguna vez volveré a ver todo esto. Toda mi vida estaba aquí y ahora he de salir con rumbo desconocido y sin tener la seguridad de que dentro de media hora vaya a estar vivo. Es de locos.Mi salón, mi cocina, mi estudio, que nunca llegué a pintar del color que realmente me gustaba, ese sofá con una funda absolutamente arañada por mi pequeño compañero de piso ... Con las lagrimas asomandome a los ojos he subido al trastero y he cogido un viejo jersey de ella. Todas sus cosas están aquí,desde que murió,y ahora voy a abandonarlas para siempre...... Me he enjugado las lagrimas y me he dirigido al patio trasero, para comenzar a ejecutar mi plan. La próxima vez que escriba en este diario será para contar como me ha ido. Si no vuelvo a escribir aquí.......bueno,evidentemente, algo habrá salido mal y un nuevo cadaver, vestido con neopreno estára dando vueltas por la ciudad. Pero no sin haber vendido antes cara su piel. Estoy aterrorizado. Estoy nervioso. Pero también estoy decidido. Vamos allá.
Agotado, horrorizado y creo que en estado de shock, pero vivo. Lúculo tambien está bien, creo que incluso mejor que yo.Estamos en un refugio bastante seguro, de momento, pero solo podremos quedarnos aquí unas horas antes de que las cosas se empiecen a poner demasiado calientes de nuevo. He perdido parte de mi equipo a lo largo de este día interminable, pero aún estoy en condiciones de dar guerra. Cristo Bendito, hay MILES de esas cosas..... Debería anotar la jornada de hoy, pero estoy absolutamente agotado y sin ganas de escribir. Mañana, descansado y con mas calma, lo haré. Hoy he disparado por primera vez en mi vida un arma de fuego. Creo que no va a ser la última. 2月9日 empezando a enloquecerHace un par de días que no me siento a escribir un poco en este diario. La verdad, creo que empiezo a estar emocionalmente exhausto. La presión lenta y distante, pero continuada, de esas cosas de ahí fuera posiblemente no pueda tirar abajo las puertas, pero está derrumbando mis nervios. Estoy planeando mi salida de aquí. Quedarme me garantiza seguridad por un tiempo,pero tambien me garantiza quedarme sin viveres poco a poco y sobre todo, volverme loco. Creo que ese es el principal motivo para salir de aquí. El hombre es un ser social por naturaleza,que necesita interrelacionarse, y descontando a mi malogrado vecino, hace semanas que no hablo ni veo a ningún ser humano....vivo, por supuesto. Necesito comunicarme, necesito HABLAR con alguien. Volcarme en este diario me sirve de terapia para dar salida a toda la presión acumulada a lo largo del día, pero no es suficiente. Tengo la inveterada costumbre de hablar con Lúculo con regularidad, como si fuera una persona, pero ultimamente las "conversaciones" que mantengo con él son demasiado frecuentes. Es señal de que hay que salir de aquí. El uso que le estoy dando a las placas solares y a los acumuladores de electricidad del sotano no es el mas adecuado y no tiene nada que ver con el objetivo para el cual fueron diseñados. Su finalidad original era proporcionarme fluido electrico en caso de un corte o de una caida de tensión de unas horas, no estaban diseñados para suministrar un flujo constante a lo largo de todo el día. Así que supongo que lo que ha pasado era lo que tenía que pasar. He sobrecargado el sistema. El sabado a mediodía conecté el microondas, a la vez que tenía encendido uno de los hornillos de la placa de inducción vitrocerámica y la luz de la cocina. Es un despiste imperdonable, lo se, pero no me fijé en su momento. Damos por sentado que la electricidad SIEMPRE está ahí y por ello actuamos en consecuencia. Yo simplemente, me olvidé que estaba utilizando las menguadas reservas del sotano. El nivel de las baterías estaba muy bajo, debido a que había estado tirando de ellas toda la noche, hirviendo agua del grifo y metiendola en garrafones vacios. Así que al conectar el microondas, provoqué una bajada de tensión y queme el puto microondas..... y los motores de los congeladores del sotano. Ahora, la totalidad de mis reservas de congelados se han ido directamente al diablo. Las he enterrado en el patio del vecino, en una fosa al lado de la del cadaver, no sin antes pegarme una panzada con todo lo que he podido salvar. La situación así, es aun mas preocupante. La despensa de mi vecino ha resultado ser regular. Unas cuantas latas de conservas, algo de pasta y dos kilos de patatas mohosas son lo mas gordo del botín. Aparte de eso, docenas y docenas de sobres de sopa en polvo, cremas liofilizadas y rissotos para preparar en un minuto. Por una parte es fantastico porque me las puedo llevar en una mochila sin mucho peso, pero por otro lado su valor nutritivo es mas que discutible y necesito estar con mis fuerzas a pleno rendimiento. Eso sin contar con su "delicioso" sabor.... No he encontrado muchas mas cosas en la casa. No hay armas, aparte de una escopeta de caza. Es una Zabala de dos cañones superpuestos, pero toda la munición que he encontrado es de postas de plomo (Me parece recordar que Miguel era cazador de perdices). Un disparo de esa munición no puede atravesar un craneo humano, a no ser que sea realizado a quemarropa. Para ello tienes que estar muy cerca de tu objetivo y ese "muy cerca" es demasiado, cuando estamos hablando de esas cosas.Miguel podría dar fe de ello, si no estuviera muerto y enterrado en su jardín. Además, es terriblemente estruendosa. Aún así, me la he llevado, junto con toda la munición, unas quince postas. Nunca se sabe. Me he vuelto loco buscando las llaves de su barco. Aún no tengo muy claro que es lo que voy a hacer cuando salga de aquí (De momento mi plan sólo se centra en salir de aquí de una pieza, lo que venga después ya lo veremos) pero se que no debo descartar la opción del barco, por muy peligrosa y remota que me parezca. Tras revolver toda la casa buscando las puñeteras llaves, finalmente he caido en la cuenta de donde podían estar. En el sitio mas lógico. Joder. Con un suspiro me he vuelto al jardín y he empezado a desenterrar de nuevo el cadaver de Miguel, que había sepultado tan solo 24 horas antes, poco despues de enterrar al soldado en el mio. Me voy a convertir en un experto sepulturero, como siga a este ritmo... Enterrar a una persona es duro, pero desenterrarla es mas duro aún. Ves como va apareciendo su figura poco a poco, sus manos, su cuerpo... y te das cuenta de su espantoso olor y de que está rematadamente muerto. Conteniendo mi asco he revisado los bolsillos de su mono. Efectivamente, allí estaban las llaves, su cartera, y una bolsita con unos tres gramos de un polvillo blanco.Pobre diablo.Era un capullo, pero no se merecía acabar así. Nadie se merece acabar así. Lo he vuelto a tapar y me he metido en su casa. Lo mejor de todo es que no estaba conectado a la red de gas, sino que usaba bombonas de butano para el agua caliente..¡Y aún disponía de una de ellas al completo! Despues de casi veinte días sin contar con gas, un baño se me antojaba un sueño fantástico. He llenado la bañera hasta el borde, he cogido una buena botella de vino de mi casa y me he pasado toda la tarde del domingo en remojo, reposando en medio de una nube de vapor enorme. Creo que me la he ganado. Además, me da la sensación de que va a pasar mucho tiempo antes de que pueda volver a disfrutar de algo por el estilo. Creo que las proximas semanas van a ser muy intensas..... si sobrevivo lo suficiente. Tengo un plan medianamente formado en mi cabeza, para salir de aquí sin que me mastiquen vivo en la puerta. Aún tiene bastantes flecos sueltos, pero creo que se puede solucionar. He tenido casi tres días para relajarme, comer bien y acumular fuerzas. Ahora tengo que actuar. exploracionEstoy sentado en una hamaca en el patio trasero de mi casa. Justo ahora, los últimos rayos del frio sol de invierno caen sobre este pequeño rectangulo de cesped, calentándome un poco los huesos, mientras Lúculo dormita apaciblemente sobre mi regazo, soñando con lo que sea que sueñen los gatos. La verdad, este es el momento mas tranquilo del que he disfrutado en las últimas semanas. Si no fuera por los ocasionales aullidos de esas cosas de ahí fuera y algún que otro golpe que propinan contra el portalón, podría pensar que es una apacible tarde de domingo. Casi me dan ganas de ir a prepararme una taza de chocolate y ponerme a ver una peli.Desafortunadamente, no es una tarde de domingo, y todos mis convecinos están muertos ahí fuera, deseando acabar conmigo.Además, hace dos semanas que no tengo leche en casa, que coño. He dormido la resaca hasta casi el mediodía. Cuando me he levantado, me he preparado un regio desayuno compuesto por un par de tazas de café bien cargado y unas alubias en bote mezcladas con mayonesa (La variedad en mi menú se está recortando drasticamente desde hace tres o cuatro días). Hoy es un día donde he tenido que afrontar varios problemas. En primer lugar, el cadaver del soldado, en la puerta. Lleva descomponiendose allí toda la semana y ahora empieza a oler autenticamente mal. Me he dado cuenta de que como no hiciera algo podía enfermar por su culpa. Tras encerrar a Lúculo en mi cuarto (lo unico que me faltaba es que saltase sobre el cadaver para inspeccionarlo y lamiese alguna parte del mismo) he arrastrado el cuerpo sobre el plastico en el que estaba envuelto hasta el patio trasero, conteniendo las arcadas. El aroma que ha dejado por su paso a través de mi vestíbulo, pasillo y salón, hasta el porche trasero, es inenarrable. Una vez allí he pensado en rociarlo con la gasolina del cortacesped y plantarle fuego, pero una idea horrible me ha paralizado. No se si esas cosas pueden oler, o peor aún, si ven bien. Si es así y ven una columna de humo elevarse en medio del claro cielo azul del mediodía vendrán en manadas hacia mi. Con desazón, me di cuenta que la unica alternativa era enterrarlo en el jardín. Resignandamente me he puesto manos a la obra y he cavado una fosa no muy profunda en la esquina derecha del jardín, al lado de la barbacoa. El trabajo fue facil, pues el suelo es muy blando y terroso y solo me hizo falta un pequeño azadón (por otra parte, la unica herramienta de la que disponía). Cuando finalmente lo he deslizado dentro del hoyo y lo he tapado, me he sentado, sucio y sudoroso, al lado del túmulo. Mientras encendía un cigarrillo he pensado en lo ironico de la situación. Tengo un cadaver enterrado en mi patio trasero y posiblemente, en su humilde fosa, haya tenido el entierro mas lujoso que se haya celebrado en esta ciudad en los últimos días (si no es el único). He arrojado la colilla al suelo y he vuelto al interior de la casa. Despues de lavarme un poco, resollando por el agua fría que sale del grifo he preparado algo de comer para el gato y para mi. Hoy, conservas.Estoy de las sardinas en lata hasta los mismisimos cojones, pero a Lúculo esta dieta parece entusiasmarle. Puñetero gato.... Despues me he preparado a fondo para la prueba mas dificil de día. Me he enfundado el neopreno y he revisado mi arpón, con los tres virotes que me quedan (el cuarto aún estaba clavado en la cabeza de mi infortunado vecino, al otro lado de la tapia). El mango de paraguas había quedado abandonado sobre el asfalto en mi expedición previa para acabar con el soldado, así que ahora mi ultima linea de defensa era la pistola de éste. La Glock parece enorme y peligrosa en mi mano. Aún no estoy seguro de saber usarla bien, pero por lo menos ya he identificado cada una de las partes (gatillo, seguro, liberador del cargador, etc...)de ésta. Está cargada, pero siempre que pueda, procuraré evitar usarla. Los disparos previos que he oido estos días venían de muy lejos, estoy seguro, y aun así los he oido perfectamente. Ya se lo que el ruido provoca en estas cosas. Si disparase el arma, posiblemente pudiese eliminar a unos cuantos pero el ruido haría que acudiesen docenas de ellos a ese punto en cuestión de minutos. Así que, mejor guardarla para otra ocasión. Tras rezar todo lo que se, he subido por las ecaleras de mano y me he descolgado hasta el patio de Miguel. Todo seguía tal y como lo deje ayer.Su cadaver, envuelto en plastico, permanecía en la esquina, como un bulto gris e inutil. Con recelo,me he acercado hasta él y de un par de fuertes tirones, le he arrancado el virote de la cabeza. Esta vez no he tenido tantas arcadas. A lo mejor me estoy insensibilizando. Que interesante. Puede que si sobrevivo el tiempo suficiente, acabe transformandome en un psicopata de manual. Que prespectiva tan curiosa.....Joder. He dejado el virote sobre la hierba, para recogerlo mas tarde, y me he encaminado hacia la casa, con cautela. Seguía oscura, y silenciosa. He agarrado el pomo de la puerta y ha tratado de girarlo. Cerrado. Debía suponerlo. No me quedaba mas remedio que entrar por la ventana por la que anteayer salió Miguel. Con cuidado, para no cortarme con los cristales empapados por su sangre corrupta, me he deslizado dentro de su casa. El espectaculo era terrible. El puñetero perro, o lo que quedaba de él, estaba tirado en una esquina, completamente despedazado. Era un espectáculo atroz, como si una manada de lobos lo hubiese atacado. Me imaginé al jodido bicho, acudiendo junto a su amo agonizante,preocupado, solo para encontrarse con que este se había transformado en un depredador despiadado que lo haría trizas en cuestión de segundos. Vaya putada. Rapidamente revisé la casa. Por una vez, me había equivocado. La casa estaba vacía y segura. Ninguna de esas bestias había conseguido entrar, y la puerta del domicilio era blindada, así que podían aporrearla durante siglos que no se movería. He subido al piso de arriba y echado un breve vistazo por la ventana. He podido ver toda esta calle y dos coches aparcados, justo enfrente. Uno es una furgoneta de reparto, con el emblema de la compañía de distribución de Miguel. El otro es un Mercedes, tambien de Miguel, con la puerta del conductor abierta. Hay restos de sangre en la tapicería y un cadaver tirado en el suelo al lado del coche. Otro mas está no mucho mas lejos, a medio camino entre la puerta y el vehiculo. Los dos que se cepilló Miguel, intuyo. Los que le costaron la vida. Una vez que he revisado toda la casa he respirado con alivio. Se ha duplicado el tamaño de mi territorio, está mitad aún está por explorar, y lo mas importante, he visto unas cuantas posibilidades interesantes en esta calle. Quizás salir por aquí sea posible. Tras coger una caja de analgésicos bastante potente que estaba encima de una mesa, me he vuelto a mi casa. Pronto oscurecería y no había llevado ninguna linterna. No quería andar a oscuras por una casa ajena, con esas cosas ahi fuera. Mañana vendré y la saquearé a gusto. Además, así me dara tiempo a preparar mi plan. 2月2日 solo nuevamenteLa decisión ha sido complicada. Me he pasado todo el santo día pensando que hacer con la cosa que estaba arañando la tapia de mi patio trasero y la solución, por obvia, se me hacía cada vez mas dura de adoptar. Lo mas normal sería acabar con el, con su sufrimiento, si es que está sufriendo. No se ni siquiera si es consciente de su propia existencia, si percibe la realidad como yo o de otra manera, por lo que no puedo saber si sufre o no.La verdad es que se tan pocas cosas sobre ellos..... ¿Piensan? ¿sienten? ¿Hay algo de su antiguo yo todavía dentro de ellos, o su espíritu queda absolutamente aniquilado en el lapso de tiempo entre su muerte y su renacer? ¿Recuerdan algo de su vida? ¿duermen? ¿sueñan?.... joder , no se absolutamente nada de mis depredadores. Solo se que me quieren cazar. Y que yo, como el resto de los humanos, soy su presa. Vaya cagada. Aun sabiendo eso, me ha costado mucho adoptar una decisión sobre Miguel. Aunque se que ahora es uno de ellos, ese tio es un conocido. Es mi puto vecino, por el amor de Dios. Aunque siempre haya sido un completo gilipollas, meterle tres palmos de acero en la cabeza me parece inconcebible.No soy un asesino, joder. No puedo hacer eso. Me ha costado tres horas de tiempo y mi última media botella de ginebra reunir la suficiente presencia de ánimo para acabar con él. Lo que ha inclinado definitivamente la balanza es que los gritos que está profiriendo me están volviendo loco. Le puedo oir en todas las partes de la casa, su puta voz metiendose en mis oidos cada minuto, cada segundo, pidiendo mi sangre, incansable. La verdad es que estoy histérico. Y borracho. A mi ese cabrón no me va a joder. No señor. Y una mierda. Voy a por ese hijo de puta ahora mismo. Enfebrecido y borracho he cogido el arpón y le he colocado un virote, mientras tiraba del elástico hasta su posición mas tensa. Me ha llevado tres intentos conseguirlo, pero por fin lo he montado. Trastabillando, he subido la escalera de mano apoyada en la tapia y he asomado la cabeza. En cuanto me ha visto ha redoblado sus gritos y ha empezado a estirar sus brazos hacia lo alto de la tapia, tratando de tocarme. Desde ahí lo tenía a menos de dos metros. Era un tiro que ni un tipo completamente borracho podría fallar. Al apretar el gatillo el virote ha salido con un siseo seco. Con un ligero "crack" le ha entrado justo por encima del arco del ojo derecho. Un rictus de sorpresa (¿o de alivio?)ha aparecido en su cara un momento antes de derrumbarse como un saco en el suelo de su jardín, sobre el cesped. Ya estaba. Una risa histerica me ha atacado de forma incontrolable, mientras unos lagrimones enormes y redodndos corrían por mis mejillas.Al cabo de un rato estaba llorando a lagrima viva, apoyado en la tapia, soteniendo el vacio arpón entre las manos. He asesinado a mi vecino desde lo alto de la tapia que nos separa. Acababa de meterle un trozo de hierro en la cabeza. Hace apenas un día estaba haciendo planes con el, soportando sus terribles chistes y ahora lo he matado. Joder, esto es una mierda. Me siento muy solo.Voy a volverme loco como siga mucho tiempo así. Me he descolgado por la cuerda de nudos hasta su patio, al lado de su cadaver. Al apoyar el pie que me golpeé ayer, un latigazo de dolor me ha sacudido desde el tobillo derecho. He contenido un grito. Dios, duele una barbaridad. Espero que solo sea una torcedura y no me haya roto nada. Cojeando, me he acercado a una pila de maderas cubierta por una gruesa capa de hule y he cogido la cobertura. Con el plastico en la mano he arrastrado el cadaver por una pernera hasta una esquina del patio y lo he envuelto en él. Debería enterrarlo. Debería rezar algo por él. Ni siquiera se si era creyente. Joder.Ya pensaré en algo. Me he girado hacia su casa y me he quedado contemplandola pensativamente durante unos momentos. La puerta trasera está todavía cerrada y la ventana por donde salió Miguel está completamente destrozada. Una constelación de cristales rotos cubre el suelo, con manchas de sangre ya coagulada. Una cortina, con unos feos trazos de sangre está asomada hacia afuera. La casa está oscura, y silenciosa. No parece haber nadie dentro. Tengo que entrar ahí. Se que debo entrar ahí. En primer lugar,tengo que asegurarme que no hay mas cosas de esas dentro de la casa y que su puerta de madera está convenientemente apuntalada. Lo ultimo que necesito es una docena o dos de esos monstruos en el patio trasero de mi casa.Además, recuerdo que Miguel tenía una empresa de distribución de productos farmaceuticos. Ha de tener una tonelada de muestras de mercancía en algún lado, y los calmantes me están haciendo falta. Y sobre todo, lo mas importante, su casa tiene vistas a la otra calle. Puede que por allí haya una salida, o que se me ocurra algo, no lo se. Pero en ese momento no podía entrar. Estaba anocheciendo y la oscuridad lo cubría todo. La casa de Miguel carecía de fluido electrico. No iba a meterme en la boca del lobo a oscuras, sin mi neopreno y borracho como una cuba. No señor. Mejor dejarlo para el día siguiente. Como he podido, he gateado por la cuerda y he llegado hasta mi casa. Estoy tumbado en el sofá del salón a oscuras, mientras escucho los monotonos golpes de esas cosas contra mi portalón. Ya estoy mas sobrio, y el sordo retumbar de la resaca parece estar acercandose. voy a tratar de dormir un rato. Mañana me voy a meter en esa puta casa. Y voy a empezar a planear algo. Tengo que salir de aquí. 2月1日 nuevas noticiasEsta noche he vuelto a beber mucho. Ahora, mientras escribo esto, tengo una resaca de espanto, pero es un justo precio a mis excesos, supongo. Nunca había sido un gran bebedor, ni mucho menos, pero desde que todo este infierno comenzó le he pegado tal meneo a mi mueble-bar que está casi en las últimas. Supongo que es mejor así. Hace un montón de noches que no soy capaz de dormir bien. La tensión, la ansiedad, el ruido monótono e inmisericorde, constante, de esas cosas ahí fuera, forman un coctel demasiado fuerte para mi mente. He pensado en tomar algún tipo de pastillas para dormir, pero me da miedo el sueño inducido quimicamente. Si esas cosas se las arreglasen para entrar mientras estoy bajo los efectos de un par de pastillas de Valium, ni me enteraría. Sería un plato calentito y dormido puesto en bandeja de plata delante de ellos. Asi que Valium no, gracias. También he pensado en poner un poco de música para no oir sus golpes y gemidos, pero si la pongo lo suficientemente alta para que enmascare sus ruidos, lo único que voy a conseguir es atraer a docenas, cientos de ellos delante de mi puerta. Como un jodido flautista de Hamelin, pero con esas cosas. No me parece buena idea. Me he puesto los cascos del MP3 un rato, pero no he aguantado con ellos ni cinco minutos. Cada dos por tres me parecía sentir como e portalón de acero cedía y ellos subían las escaleras, buscandome. Me he arrancado los cascos tres o cuatro veces mientras me sentaba en la cama, temblando, agarrado a una pistola que ni siquiera estoy seguro de saber usar. Dios, el alcohol, la tensión y la falta de sueño me están volviendo un paranoico. Tengo que tomar una determinación acerca de que hacer, si no quiero volverme loco. Entre ayer y hoy han pasado tres cosas, una buena, una regular y una mala. La buena es que estaba trasteando con la radio de onda ultracorta, saltando de un dial a otro, como llevo haciendolo desde hace varios días, y sin captar ninguna emisión, cuando de repente he cogido una señal. Es debil, llena de estática y con interferencias, pero es una voz humana, de eso no cabe la menor duda. Cuando la he recibido he pegado un bote de alegría y le he pegado tal achuchón a Lúculo que éste se ha pasado todo el día mirandome acusadoramente. Parece algún tipo de emisora militar, emitiendo partes breves de noticias y recomendaciones. Por lo visto, las Islas Canarias aún aguantan y el gobierno y la Familia Real están allí refugiadas. He oido un mensaje del Rey, pero no he entendido casi absolutamente nada de lo que ha dicho, por culpa de las interferencias, pero era él, no me cabe la menor duda. En resumen, vienen a decir que las Canarias están hasta los topes de gente proveniente de la Peninsula, que el combustible, los alimentos y el agua comienzan a escasear en las Islas así que recomiendan NO dirigirse allí. Unidades de la Armada desviarán cualquier buque o aeronave que intente llegar hasta ellos. Que grandisimos hijos de puta. Son como los supervivientes del Titanic que estaban en los botes y que golpeaban con los remos a los que, desde el agua, trataban de subir a bordo de ellos. Están en su precioso y seguro bote y tienen miedo de que si nos subimos demasiados, éste vuelque y se hunda. Así que, en resumidas cuentas, educada, pero firmemente, nos mandan a tomar por el culo. Que nos busquemos la vida, vamos. Se que no son buenas noticias, pero el saber que no soy el último superviviente de la faz de la Tierra me llena de un inmenso alivio. Además, que les den morcilla. si Canarias es segura, eso significa que tiene que haber mas sitios seguros. Mas sitios con gente, con comida, conversación calor y agua caliente (¡¡Dios, mataría por un buen baño!!). Las 52 fuerzas provinciales, reducidas despues a 40, han tenido que ser refundidas en 4 grandes unidades, con su fuerza extremadamente limitada. Las bajas han sido espantosas (El pobre chaval envuelto en un plastico en mi porche, podría dar buena fé de ello) y las deserciones y las unidades "perdidas" se cuentan por docenas. Unicamente están capacitadas para defender unos cuantos Puntos Seguros, que, de algún modo, se las están ingeniando para sobrevivir, aunque no se sabe por cuanto tiempo (hasta el momento que se les acabe la ultima bala, supongo). El panorama es absolutamente desolador, pero es algo, al fin y al cabo. La noticia regular es que hoy he vuelto a oir disparos. Han sonado en dirección suroeste, en la zona entre el centro y la carretera de La Coruña. Ha sido cerca del alba, una serie de disparos cortos, como de arma pequeña y después una serie de hipidos rápidos que juraría que son de algún tipo de rifle de asalto. Han durado cerca de media hora y de repente, han cesado de manera brusca. O bien ya no les queda contra quien disparar..... o ya no queda ninguno de los tiradores. Vaya mierda. La noticia mala es que no se nada del imbecil de mi vecino desde hace casi veinticuatro horas. Por mas que le llamo por encima de la tapia, no atiende a mis llamadas. Tiene un perro, un mestizo feo y malo como el diablo, que ha sido enemigo jurado de Lúculo desde que lo trajo a su casa y que siempre está rondando cerca de la tapia, supongo que con la esperanza de que mi gato resbale y caiga. Sin embargo, hace apenas una hora he oido unos gañidos horribles que salían desde el interior de la casa. Parecía como si alguien estuviese asesinando al pobre bicho. Después, ha cesado. Ahora, hace un rato, me he vuelto a asomar a la tapia. No veo nada, ni al perro ni a su dueño. Nadie atiende mis llamadas. Solo los montones de tablones, correctamente apilados en el patio trasero de Miguel , son testigos de lo que sea que esté pasando. Y mucho me temo que a mi no me va a gustar. Tengo que estar preparado. Joder. PresentimientoEstaba tranquilamente sentado en la cocina cuando lo he oido. Disparos. Sonaban como una escopeta de caza. Ha sido justo al lado. ¡¡Es mi vecino, seguro!! ¿Pero que demonios está haciendo ese gilipollas? ¿Acaso pretende atraer a todo cuanto muerto andante esté en un radio de dos kilometros? Jesus, esos disparos deben haberse oido en toda la puta ciudad.... He subido por la escalera apoyada en el muro y me he asomado a su patio. No hay nadie. Tan solo los tablones de madera ordenadamente apilados, que iban a ser empleados en un porche que ya nunca llegará a ser construido. Le he llamado, suavemente. Nadie responde. Miguel, tio ¿Pero que demonios has hecho, joder...? El ruido provocado por las cosas que están en el lado de la calle de Miguel es perfectamente audible desde aquí. Suenan golpes contra una puerta de madera. De alguna manera, esas cosas se las han ingeniado para atravesar el portón de acero del patio delantero de mi vecino y ahora están aporreando directamente su puerta principal. Vaya mierda. Joder. Cuando estaba pensando como demonios bajar a su patio le he visto, a traves de una de las ventanas traseras. Me ha dicho que está bien, que intentó llegar hasta su coche, "para recogerme en mi puerta y darme una sorpresa", pero que hay docenas de esas cosas en su lado de la calle y que le ha sido imposible. Además, se le han colado en su patio delantero. Se ha cargado a dos, me ha dicho con una enorme sonrisa. Grandisimo gilipollas. Con el barullo que ha montado para cargarse a esos dos, ahora debe haber una docena mas ahí fuera, por lo menos. Tiene el mono de mecanico desgarrado en el cuello y manchas de sangre sobre él. Le he preguntado que le ha pasado y me ha dicho que una de esas cosas intentó agarrarlo por el cuello, pero que se pudo soltar sin problemas. Toda la sangre es de "esos mierdas", me ha dicho. Está muy palido y , no se por qué, me ha dado la impresión de que me miente. Años de practica en los Tribunales me han permitido conocer muy bien las miserias y los fallos de la naturaleza humana y sobre todo, ser capaz de captar las pequeñas señales inconscientes que emitimos cuando no contamos toda la verdad. Este tio me está ocultando algo, lo se. Tiene que haber mas. Ahora vuelvo a estar en la cocina,preparandome una sopa concentrada, con Lúculo comodamente recostado en mi silla, pensando en todo esto. Y no me gusta. Nada. 1月30日 problemasCoño. Las últimas veinticuatro horas han sido un desastre. Cuando piensas que nada mas puede joderse, la realidad va y te pilla por los huevos con una nueva sorpresa. Por si ya no tenía suficientes (¡y enormes!) problemas con ese grupo de cosas que están aporreando inmisericordemente mi puerta desde hace un par de días, ahora se me abren nuevos frentes. En primer lugar, y como consecuencia del fallo electrico generalizado, internet ha dejado de existir. Kaputt. Se acabó. Mi blog está muerto, como toda la red. El pantallazo blanco del Explorer es lo unico que veo cuando trato de acceder a la web. Es lógico, supongo. Los servidores están caidos y las compañías que facilitan el acceso a la red hace ya días que han dejado de dar servicio. El que la mía haya aguantado hasta hoy se me antoja un milagro. Resulta increible ver hasta que punto dependemos de la corriente electrica para todo.... hemos vuelto al siglo XIX con todas sus consecuencias y no se si estaré preparado para ello. Voy a seguir haciendo anotaciones en el diario. Necesito escribir lo que veo y lo que siento. Necesito exponer mis pensamientos sobre algo en blanco, si no quiero volverme loco en un par de meses. Este diario es mi interlocutor, la única cosa en la que confio plenamente en estos momentos. Si en algún momento la jodo de verdad, por lo menos aquí quedará constancia de como viví estos terribles días. Vaya mierda de consuelo, amigo. Cuando me armé del suficiente valor volví a salir al pequeño patio de entrada. Abrí la puerta con todo el sigilo del que fui capaz y asomé la nariz. El cadaver del soldado seguía tirado donde lo dejé, junto a la parte interior del portalón. Desde este lado, el ruido producido por esas cosas es ensordecedor. Apoyé la mano en la chapa de acero y pude sentir la vibración producida por los golpes. Creo, que de alguna manera, saben que estoy a este lado, y la imposibilidad de poder cogerme les resulta inmensamente frustrante. Me senté en uno de los escalones de entrada y encendí un cigarrillo mientras contemplaba el cadaver. Era la primera vez que podía observar a una de esas cosas detenidamente y de cerca. Empieza a oler realmente mal. El proceso de putrefacción y rigor mortis que deberían sufrir todas los engendros de ahí fuera parece estar como ralentizado, pero una vez que mueren "de verdad" parece avanzar a su ritmo normal. Un liquido pegajoso ha estado fluyendo desde el agujero del craneo del soldado, por donde entró el virote , y ahora es un coagulo solidificado en el suelo de gres. No creo que esa mancha salga en la vida, aunque supongo que eso ya no importa una mierda. El color de su piel es amarillento, ceruleo y su sistema sanguineo se dibuja en la piel como un delicado encaje. En conjunto, junto con las terribles heridas de su cara, presenta un aspecto espantoso. Armandome de resolución, me he puesto unos guantes de latex del botiquín y he cogido la pistolera. Dentro había una pistola, negra, engrasada, pesada. Pone Glock en un lateral ,y un número de serie de ocho cifras. Creo que está cargada, pero lamentablemente es la primera vez en mi vida que tengo un chisme de estos en las manos. He de estudiarla con mas cuidado, pero ahora me siento mucho mejor. Estoy armado, de verdad. Se que es mas psicológico que otra cosa, pero la sensación de seguridad es maravillosa. En los bolsillos del cinturón he encontrado dos cargadores más, que parecen corresponderse a la munición de la pistola. Tienen quince proyectiles cada uno, así que suponiendo que la pistola esté cargada tengo la friolera de 45 balas. Otra cosa es que sea capaz de disparar alguna sin atravesarme un pie. Ya lo veremos. Además de la munición de la pistola he encontrado varios cargadores de lo que parece ser munición de rifle de asalto. Dos de ellos están vacios, y aún huelen a polvora. El pobre diablo que yace a mis pies tuvo tiempo de disparar al menos dos cargadores completos de su arma reglamentaria, de la que, por supuesto, no hay ni rastro. Cuando esas cosas le cogieron supongo que, sencillamente, la soltó.A saber donde está ahora. La mochila ha resultado un tesoro. En su interior he encontrado un saco de dormir,un capote militar estupendo, con el camuflaje estampado del Ejercito de Tierra Español, una brújula, un mapa con diversas situaciones señaladas (supongo que posiciones de la linea defensiva que contuvo a esas cosas durante la evacuación, ahora ya abandonadas), tabaco, un botiquín de primeros auxilios con tres ampollas de morfina y lo mejor de todo, varias de las raciones de emergencia del ejercito.Son unas latas estupendas. Tienen un deposito lleno de una sustancia reactiva en su parte inferior. Si se les añade agua generan un intenso calor y así puedes comer caliente sin necesidad de encender fuego o una cocina. Supongo que me vendrán de coña cuando tenga que salir de aquí.Porque cada vez es mas evidente que tendré que moverme, tarde o temprano. Quedarme aquí solo conducirá a que esas cosas acaben entrando o yo me muera de hambre. El unico problema es como salir de aquí. Y a donde coño ir, por supuesto. Rebuscando en uno de los bolsillos inferiores me he encontrado una cartera, y ahí se me ha jodido el día. Es la de este chaval. Se llamaba Arturo Besada, tenía tan solo 22 años y era de un pueblo a tan solo treinta kilometros de aquí. Tenía dentro fotos de una chica (¿Su novia?) y un perro precioso. A este chaval le han robado la vida. A este crio le he metido tres palmos de acero en la cabeza para poder sobrevivir. Joder, me pongo enfermo solo de pensarlo. Con esfuerzo, y algunas arcadas, he retirado el virote de su cabeza. Lo he metido en agua hirviendo en una tartera, en la cocina y lo he dejado ahí durante unas seis horas. Me ha costado media linea de acumuladores de energía hacer hervir el agua tanto tiempo, pero creo que eso matará cualquier bicho que pudiese tener el proyectil. Lo he devuelto a la vaina, junto a los demas. Ahora tengo cuatro virotes. Los otros dos los puedo ver perfectamente desde mi ventana, uno abandonado al lado del osito y el otro clavado en Cadera Rota. Podrían estar tranquilamente en la Luna. Es imposible llegar hasta ellos. Ahora, no se que coño hacer con el cadaver. No se me ocurre como lanzarlo por encima de la tapia sin que esos cabrones me vean. De momento lo he envuelto en un plastico. Ya se me ocurrirá algo. Un problema más..... Por si no fuera suficiente mi vecino, Miguel, está en un estado de excitabilidad sumo. Sospecho que se está metiendo algo. He cometido el error de contarle mi aventura con el soldado y ahora cree que podemos ser capaces de abrirnos camino a sangre y fuego por la ciudad, hasta su puto barco. No se como explicarle que la realidad es distinta. Yo me he jugado la vida para avanzar tan solo media calle y cargarme a dos de esas cosas. Cruzar media ciudad con MILES de esos monstruos sueltos es una tarea distinta. Tendriamos que planearla con sumo cuidado y no salir disparados, con un gramo de coca corriendo por las venas, sin saber que podemos encontrarnos al doblar una esquina. Se ha fijado en mi traje de neopreno y ahora va vestido con una especie de mono de mecánico. Tiene un aspecto bastante idiota con él puesto. Sospecho que este tipo va a hacer alguna estupidez como no nos pongamos en marcha dentro de poco. Tengo que pensar.Rápido. 1月29日 dias horriblesComo sigan así me van a volver loco. Llevan aporreando el portón incansablemente, desde hace horas. Los puedo oír, todo el rato, me meta donde me meta. Es horrible. Y esos gemidos....¡Oh, Cristo Bendito! Me están destrozando los nervios. Estoy bebiendo mucho desde hace días, lo se, pero no se me ocurre que otra cosa hacer para soportarlo. Miguel , mi vecino no me está sirviendo de ninguna ayuda ; mas bien se está convirtiendo en una carga. Sigue empeñado en que nos larguemos al puerto deportivo para coger su barco y que nos vayamos a cualquier otro sitio. El problema es que no se atreve a hacerlo solo. Y me está rompiendo la cabeza con sus quejas al respecto cada tres por cuatro. Es insufrible. He tratado de hacerle ver la situación tal y como es, pero no escucha. Las carreteras que no estén cortadas por esas cosas posiblemente estarán bloqueadas por vehículos abandonados, accidentes, puentes volados, etc... Es absurdo plantearse hacer un recorrido como si estuviésemos en una situación normal. Cualquier imprevisto puede suceder y si eso pasa, las consecuencias pueden ser fatales. Hay que planear las cosas a fondo antes de hacerlas si queremos sobrevivir. Esta noche me he atrevido a subir a la buhardilla de mi casa. Es un pequeño espacio bajo la cubierta, poco mas que un armario grande, pero hacía dos años que no subía aquí. Esta lleno de cajas con todas las cosas de mi mujer. Desde el día después de su entierro, cuando mi hermana y su novio guardaron todo esto aquí, hasta hace tres semanas, cuando vino el técnico a instalar los paneles solares, nadie había subido por las escaleras plegables hasta este espacio. El polvo lo cubre todo. Sobre el intenso olor a cerrado aún puedo percibir un ligero aroma familiar. Es su perfume, que ha quedado impregnado en su ropa para siempre. Se me ha encogido el corazón y me he derrumbado sobre un viejo sofá mientras regueros de lagrimas recorrían mi rostro. He estado llorando como un niño durante horas, sujetando un viejo jersey suyo. La echo tantísimo de menos..... Oh, Dios, por lo menos no ha tenido que ver todo esto...... Al cabo de un rato me he recompuesto un poco. Aun tengo algo roto por dentro, pero por lo menos he podido llorar un rato y desahogarme. La tensón acumulada estos días es brutal. Quizás refugiarme durante estas pocas horas aquí arriba haya sido una decisión sensata. Han tenido un efecto balsámico sobre mi. He observado las huellas de pisadas que dejó el técnico sobre el polvo cuando vino a instalar el equipo. Llevan desde la trampilla hasta justo debajo de la claraboya que da acceso al tejado. Debajo de ésta, aun puedo ver algunos restos de cable y una pequeña bolsita de plástico que en algún momento debió contener tornillos o algo por el estilo. Son los restos de la instalación, como testigos mudos de que allí estuvo alguien haciendo su trabajo hace lo que parece un millón de años. Me pregunto que habrá sido de ese hombre. Me imagino que estará dando vueltas por ahí, como una cosa más de esas.... Al abrir la claraboya un aire helado ha entrado en la buhardilla. Amarrándome a las estriberas me he subido al tejado con extremo cuidado (¡¡Lo último que me faltaba ahora era partirme una pierna!!) y he subido al tejado. Justo al lado de la claraboya hay una pequeña superficie lisa, donde puedes sentarte. Detrás de ese rellano está la pendiente del tejado, ahora cubierta por la superficie irisada de los paneles solares. Justo debajo mía , una caída libre de unos siete metros hasta el suelo, donde puedo ver a esas cosas agolpadas frente a mi puerta, incansables. No, definitivamente, caerse no sería una buena opción. Han llegado unos cuantos nuevos, atraídos por el barullo que montan los de la puerta. El cadáver de Cadera Rota está en el medio de la calzada, hecho un guiñapo. Del otro no hay ni rastro, parece que el paraguazo que le propine no ha sido lo suficientemente fuerte para mandarlo de vuelta al infierno. Lastima. Normalmente desde aquí se disfrutaba de una estupenda vista nocturna sobre la ciudad. No he podido evitar sorprenderme al ver que está totalmente a oscuras. Donde habitualmente tendría que ver miles de luces ahora solo hay la negrura mas absoluta. La corriente eléctrica se ha ido definitivamente. Y no creo que tengan pensado mandar un equipo a arreglar la avería. Mientras encendía un cigarrillo he reflexionado sobre eso. Cuando empezó todo esto, la gente dejó de presentarse en sus puestos de trabajo. Los operarios de las centrales eléctricas hicieron lo mismo, así que hace aproximadamente unas dos semanas que las centrales funcionan sin mantenimiento, en modo automático. Traté de recordar las explicaciones que una vez me había dado el novio de una amiga mía, ingeniero. Una central térmica (la inmensa mayoría) que funcione con carbón o combustible solo puede estar en modo “automático” veinticuatro horas, antes de que se apaguen sus calderas por falta de aporte de combustible. Una hidroeléctrica o una eólica en teoría podrían aguantar indefinidamente, pero requieren mantenimiento técnico especializado para reparar las constantes averías producidas por estar en marcha 24 horas al día. Podrían aguantar unas dos semanas antes de empezar a romper por todas partes. Y los repuestos, ahora, no serían fáciles de conseguir. La posibilidad de pensar en una central nuclear funcionando sola, sin mantenimiento, es realmente espeluznante. Chernobil, recuerdo que me dijo con una sonrisa triste, es el ejemplo de una central nuclear que falla por falta de cuidados. Confío en que las noticias que dieron sobre la desconexión de las centrales nucleares fuese cierta...... Así pues, supongo que todo el país está a oscuras, o en tramite de estarlo en las próximas horas. Red Eléctrica tenía un plan de contigencia por si una central o dos fallaban, pero el apagado de todas ellas casi a la vez debe haber supuesto el colapso total del sistema. De golpe y porrazo nos han mandado de vuelta al siglo XIX...solo que rodeados de cadáveres ambulantes y luchando por seguir vivos. Que panorama mas cojonudo. He apagado el cigarrillo y me he vuelto para adentro. Hace frío. Aún tengo que revisar la mochila del soldado. Espero que haya merecido la pena A ver que encuentro....... 1月28日 conseguidoEl ser humano es tremendamente complejo. Si me hubieran dicho hace menos de un mes que sería capaz de hacer lo que hice ayer por la tarde, me hubiese reido a carcajadas. Y sin embargo, lo he conseguido. Aun estoy vivo. En cuanto tuve puesto mi equipo de neopreno abrí ligeramente la ventana del piso superior, desde donde puedo tener una visión total de mi corta calle.He sacado por ella el arpón de submarinismo y con su cruceta apoyada en el alfeizar de la ventana he jugado por un momento con la idea de dispararle desde la seguridad del interior de mi casa a todos los engendros. Por supuesto, esa es una absoluta mememz. Es imposible acertarle a una diana del tamaño de una cabeza humana a treinta metros de distancia con un arpón submarino, aún contando con que el proyectil llegase con suficiente velocidad y fuerza. Además, está el hecho insoslayable de que tan solo dispongo de seis virotes.Seis únicos disparos. Genial ¿verdad?. No pude evitar que me atacase una risilla de maníaco casi histérica. ¡¡Estaba pensando en dispararle a personas desde la ventana de mi dormitorio!! Lo absurdo de la idea me parecía incluso irónico. Aunque esas cosas de ahí abajo evidentemente ya no son personas, se que en algún momento han tenido vida, familia, amigos.... y ahora tan solo son....lo que sean. O han sido mas torpes, o han tenido menos suerte que yo. Eso es todo. Con un suspiro me he decidido a afrontar lo inevitable. He cogido un rollo de cinta aislante y de un cajón he sacado mi "arma secreta". Es un pequeño osito de peluche con dos platillos de cobre en las manos. Dándole al botón de su parte posterior el osito empieza a aporrear freneticamente los platillos mientras una especie de hipidos suenan desde el interior. El ruido que monta es ensordecedor. LLegó a mi casa hace meses, en manos de su propietaria, una de mis primitas mas pequeña, Laurita. Tras perseguir a un indignado Lúculo por toda la casa, mancharme de chocolate las cortinas y romperme un marco de fotos, finalmente se quedó dormida en el sofá y su osito quedó abandonado debajo de él. Lo encontré un día mas tarde y lo guarde en un cajón esperando a que su legítima dueña volviese a reclamarlo. Ahora, no creo que vuelva nunca. ¡¡Por el amor de Dios, solo tenía cinco años!!. Espero que esté bien, o en su defecto con un tiro en la cabeza, pero no viviendo como esas cosas. He atado el osito a un virote con la cinta adhesiva. Despues lo he colocado en el arpón y he apuntado a la fachada de la casa del extremo de la calle. Es la casa mas cercana al cruce y tiene un revestimiento de madera en todo el piso superior. Mi idea era clavarlo allí para que montase el suficiente barullo para llamar la atención de esas cosas. Mientras, yo me las vería con el cadaver del soldado, que por estar mas lejos, sería el último en pasar por mi puerta. Un plan sencillo. Una autentica mierda de plan, donde mil cosas podían fallar, pero es todo lo que tenía. Con una profunda exhalación he apuntado a la fachada y he apretado el gatillo, justo despues de conectar el juguete. El proyectil ha salido disparado como una exhalación, pero el peso del osito ha sido excesivo y ha desviado la trayectoria del virote. En vez de clavarse en la fachada ha golpeado el borde del muro de la casa con un sonido seco y ha caido en la canaleta de pluviales que recorre su parte baja. Por un breve instante no se ha oido nada. Justo cuando pensaba que mi curradisimo plan se había ido al garete nada mas empezar, un agudo sonido de platillos ha empezado a salir de la zanja al pie del muro. El oso de Laurita no me ha dejado tirado. El efecto sobre esas cosas ha sido electrizante. Al oir el sonido se han girado todos en la dirección de su origen y han empezado a desplazarse hacia allí. Tenía que darme prisa. Como una exhalación bajé las escaleras y abrí la puerta de mi casa. Me dirigí al portalón de acero, al que ya le había retirado los puntales de madera y con sigilo, tire de el.Silenciosamente, giró sobre sus goznes (engrasados, gracias a Dios, hace tan solo tres semanas) y por primera vez en muchos días puse el pie en la calle. Todos los engendros habían rebasado ya el punto frente a mi portal. Una breve ojeada a mi izquierda me permitió ver la espalda de todos ellos dirigiendose, con una lentitud engañosa hacia la arqueta de donde salía el sonido. El soldado era el último y estaba cerca de mi, a tan solo unos metros. Cogí uno de los virotes y empeze a montar el arpón, al tiempo que dirigía miradas febriles a todos lados. Quince segundos después ya tenía la goma estirada y un virote en su punto. Mi propio record. Levante el arma y apunté, a menos de tres metros. A esta distancia no podía fallar. Si Dios aún tiene preocupación por esta condenada raza humana espero que me haya perdonado por esto, pero mi vida estaba en juego. Apreté el gatillo. El virote salió con un leve zumbido y atravesó la parte posterior del craneo del soldado. Este se detuvo en seco y lentamente, se derrumbó, con un sonido sordo. Con premura me acerqué al cuerpo. Ahora si que parecía estar muerto-muerto, pero aún así cualquier cuidado era poco.Apoyé el arpón y el mango del paraguas en el suelo y empece a pelearme con las trabillas de la mochila. Algunos grumos de sangre habían caido sobre las presillas y no era capaz de aflojar las cinchas. El sudor empezó a correr por mi espalda. Una mirada me bastó para darme cuenta de que una de esas cosas estaba metiendo su brazo en la arqueta, en busca de la fuente del sonido. Era cuestión de momentos que la cogiesen y la destrozasen. Entonces iba a estar absolutamente vendido. Algo debe haber llamado la atención de la mujer con la cadera aplastada, porque se ha girado en mi dirección. ¿Me ha oido, me ha olido, me ha sentido? Francamente, no lo se, pero lo cierto es que se ha girado hacia mi y me ha visto. Con ese extraño movimiento que hacía al andar ha empezado a acercarse a mi. Esta si que es lenta, ya que tiene que arrastrar una pierna al hacer el apoyo con la otra y su punto de equilibrio está bastante deteriorado. Aún así, apenas disponía de algunos segundos. Con las manos torpes he luchado para colocar otro virote en el arpón. Una gota de sudor se me ha escurrido dentro de un ojo, mientras tiraba del elastico hacia mi. Cuatro metros. Por fin he conseguido colocarlo todo. Tres metros. Levanté el arpón y apunté a la cabeza de la mujer. Dos metros. Disparé. El golpe del virote fue seco, contundente. La mujer se detuvo y se derrumbó hacia delante, como un saco. Pero la situación se deterioraba por momentos. Uno de los engendros había cogido el osito y al sacudirlo, había conseguido que le cayesen las baterias. Sus platillos ahora, estaban mudos. El ruido de la mujer al caerse hizo que todos mirasen en mi dirección. Tenía que darme prisa. El tiempo se agotaba. He agarrado el cadaver del soldado por una pernera y he empezado a arrastrarlo hacia mi portal abierto, hacia mi salvación. No tenía tiempo a aflojarle las presillas, tenía que llevarme el paquete completo. Mientras me acercaba al portal, de detrás de un coche aparcado ha salido de repente otra de esas cosas. Mierda. A este no lo había visto antes. El arpón colgaba de mi hombro, descargado, y no iba a tener tiempo de colocar otro proyectil. Solté por un momento la pernera del militar y con las dos manos, balanceé el mango desnudo del paraguas. Con toda mi fuerza, golpeé la empuñadura de marfil contra la sien del engendro. No se si lo maté, pero lo cierto, es que se derrumbó tras oirse un crujido en su parietal izquierdo. Soltando el paraguas agarré de nuevo el cadaver del soldado y por fin atravesé el portalón de mi casa y lo cerré detrás mía. Justo a tiempo. Estaban a solo unos metros de mi. He dejado el cadaver del soldado delante de la puerta. He vomitado, de la pura tensión. Ahora, llevo bebiendo casi veinticuatro horas seguidas. Estoy borracho. Y lo peor, ahora esas cosas saben que estoy aquí.Pero estoy vivo.Y quien está vivo puede luchar por su vida al siguiente día. 1月27日 nuevas oportunidades de sobrevivirTodavia me tiemblan las manos. He tenido que dejar que pasase un buen rato, y meterme entre pecho y espalda otro buen trago de ginebra para poder sentarme a escribir esto. Dios bendito, mis nervios van a estallar como siga así...... He comenzado con todo al rayar el alba, en cuanto he tenido suficiente luz. Esas cosas resultan engañosamente torpes, pero pueden moverse realmente rápido cuando les interesa. No se si pueden ver bien de noche o no, pero de lo que si estoy seguro es que yo, a oscuras, no veo una mierda. Y ellos son más, así que no voy a intentar averiguarlo. Por lo menos, de momento. Mi plan es una autentica locura, pensandolo bien. Pero era lo mejor que se me ha ocurrido en esas últimas y febriles horas. Necesito hacer algo, necesito darle salida a la angustiosa tensión de los pasados días, desde que ellos llegaron. Además esa pistola y esa mochila se han convertido en una especie de simbolo para mi. Debo conseguirlas, a cualquier precio. Mi estado de excitación es tal que he acabado contagiandoselo al pobre Lúculo. Se ha pasado toda la mañana correteando como un loco por el patio trasero. Despues de horas de observación me he dado cuenta de que los once engendros que están en mi calle apenas se desplazan, a no ser que descubran algo que les llame la atención. A eso de las siete de la mañana algo, una rata, un erizo o algo similar ha pasado correteando por la entrada de la calle. Varios de estas cosas se han empezado a moverse hacia allí, pero evidentemente, no han sido capaces de coger al bicho. Sin embargo seis de ellos, los dos niños, tres hombres y una mujer se han quedado cerca de la entrada de la calle,a unos cuarenta metros, todos de espaldas a la puerta de mi casa. Al ver eso ha sido cuando me he dado cuenta de que mi plan podía tener alguna posibilidad de éxito. Todo mi plan se basa en que tan solo hay un acceso a mi calle, por su parte inferior, donde se conecta con la calle principal. Por el otro lado está el terraplen por donde vi pasar al grupo de guardias civiles y soldados hace varias noches (aunque ya parece una eternidad). El terraplen tiene bastante pendiente, así que dudo mucho que cualquiera de esas coas pueda trepar por él. Sin embargo eso es algo de lo que no tengo completa seguridad. Una incognita mas en mi maravilloso plan. Por la calle principal veo pasar de vez en cuando a pequeños grupos de estas cosas, aparentemente vagando sin rumbo, aunque no parecen encontrar especialmente apasionante mi calle, ya que solo entraron dos en las ultimas horas, dos civiles varones, y al cabo de un par de horas continuaron su marcha. El cadaver del soldado está en la parte mas alejada de la calle, cercano al terraplen, balanceandose en medio de la calzada. Entre él y los seis engendros que están de espaldas, quedan tres mujeres y un hombre, el Aporreador, que sigue rondando la puerta de la casa vecina, a la que parece haberle tomado cariño. Una de las mujeres, a la que le falta un brazo y la mitad del pecho está justo enfrente de mi casa a menos de dos metros de la puerta, mirando fijamente al muro. Viendo que la situación no variaba en casi hora y media, me he decidido a actuar. Me he devanado mucho los sesos sobre que vestirme. Evidentemente, no quiero que ninguna de esas cosas me muerda. Además, tampoco quiero que me toquen. No se si sudan o si el contacto con su piel o su sudor, si lo tienen, puede transmitirme el virus. La triste verdad es que apenas se una puta mierda sobre ellos. Solo se que están muertos, que son agresivos y que están en la puerta de mi casa. Joder. Cualquier precaución es poca. Tras darle muchas vueltas he decidido ponerme el traje de neopreno. Es grueso, de 14 milimetros (soy muy friolero y el agua en Galicia en invierno está MUY fria), flexible y resistente. Dudo mucho que un mordisco pueda atravesarlo. En todo caso, puede provocarme un moratón debajo de la capa de neopreno, y eso puedo soportarlo. Además, es totalmente liso y termosellado por el exterior. No tiene colgantes, botones o bordes por donde me puedan agarrar. Es como una segunda piel. He dudado a la hora de ajustarme la capucha. Esta me cubre toda la cabeza, excepto la cara, pero al ser tan gruesa, cuando me cubre los oidos, apenas puedo escuchar nada. No puedo arriesgarme a no oir a una de esas cosas acercandose por detrás. Además, me resta visión periferica. Con un suspiro he cogido unas tijeras, y con no poco esfuerzo le he recortado la capucha. Esta maravilla me valió casi mil doscientos euros hace un año y ha sido mi mejor compañera en no pocas inmersiones de fin de semana, y ahora la estoy destrozando. Supongo que la situación lo justifica. Una vez ajustado el neopreno, me he puesto unos guantes de invierno y me he calzado unas zapatillas deportivas de suela de goma, flexibles y ,sobre todo, silenciosas. Con las gafas de submarinismo delante de los ojos, el arpón y un puñado de virotes enganchado a la espalda, me he mirado delante de un espejo. Jesus, vaya aspecto mas estrafalario. No se si acabaré con el soldado, pero a lo mejor se muere de risa al verme. Eso contando que tenga sentido del humor. Coño, estoy desvariando. Antes de salir he cogido un viejo paraguas y le he sacado la tela y todas las varillas. Tiene una espantosa empuñadura de marfil, que pesa una tonelada. Como última linea de defensa, para pegar unos cuantos paraguazos, valdrá perfectamente. Así que aquí estoy, he pensado, confiando mi vida en un arpón de pesca submarina y un viejo paraguas desguazado. Genial. Ha llegado la hora de ponerse en marcha. Voy a dejar a Lúculo en el patio trasero. Si algo sucede, espero que tenga el suficiente sentido común como para escapar saltando la tapia. Mi pobre amiguito. No se merece toda esta mierda. Antes de destrabar la puerta he cogido mi "arma secreta". Todo mi plan depende de esta pequeña cosa,olvidada y absurda, que he encontrado rebuscando en un cajón. Si funciona, puedo tener una posibilidad. Si no.... estare realmente jodido. desesperacionEstá siendo un día muy largo. Estoy sentado escribiendo esto en la habitación del segundo piso, la que da a la calle, y de donde no salgo, si no es para ir al baño, o a por algo de comer. Tengo una botella mediada de ginebra al lado de mis cosas. Esta mañana estaba entera. No creo que vaya a hacerme alcohólico, pero un trago o dos me estan ayudando a sobrellevar todo esto. Joder, esta tensión me está destrozando los nervios. Hoy de madrugada estaba dormitando delante del televisor, que enciendo tan solo de vez en cuando para ahorrar baterías (aún emiten el escudo de la Casa Real, pero ya hace muchas horas que no sale ni un informativo) cuando me he despertado de golpe. Disparos. He oido disparos, no muy lejos de aquí, Han estado sonando un rato, y luego, de repente han cesado abruptamente. Sonaban como una pistola o dos y posiblemente algo de mas calibre ¿una escopeta de caza, quizás? Lo desconozco, pero eso al menos me ha revelado algo fundamental ¡Hay más gente viva por aquí cerca! O por lo menos lo estaba hace tan solo un rato.... Miguel, mi vecino, está cada vez mas excitado. Opina que quedarnos aquí es un suicidio y que lo mejor que podemos hacer es tratar de coger un coche y abrirnos paso hasta el puerto deportivo para coger su barco. Me he pasado media mañana tratando de disuadirle de semejante locura. En primer lugar, no sabemos si su barco sigue amarrado allí o no (lo mas probable es que haya desaparecido). Además, seguramente la carretera estará cortada en una docena de sitios y si tenemos que abandonar el coche e ir a pie, con miles de esas cosas rondando por todas partes, no durariamos ni un minuto. Creo que he logrado disuadirle, pero no se por cuanto tiempo. Sin embargo en parte, tiene razón. O mejoramos nuestra situación aquí o tendremos que movernos, y muy pronto, además. La presencia de esos monstruos en la calle es constante. Cuando han sonado los disparos he visto pasar a cientos de ellos por la calle principal, en dirección al foco de los ruidos, incluyendo a unos cuantos de los que estaban vagando por aquí desde hace horas. Sin embargo, el resto han permanecido en la zona y con el discurrir del día han llegado algunos nuevos. Ahora mismo, desde mi ventana puedo ver a once de ellos vagabundeando distraidamente arriba y abajo. Son cuatro mujeres,dos niños y cinco hombres (A uno de ellos lo he bautizado como Aporreador, tras pasarse horas golpeando con la palma abierta un portón de metal). Todos tienen el mismo aspecto ceruleo y distraido y las ropas acartonadas, rotas y manchadas de sangre, Algunos presentan unas mutilaciones espantosas y una de las mujeres tiene la cintura aplastada, como si le hubieran pasado por encima con un vehiculo. Debe tener la cadera rota, porque le resulta sumamente dificil caminar. Sin embargo, el mas interesante es, sin duda, uno de los hombres, tan muerto como los demás. Es militar, con el parche de la BRILAT cosido en la manga. Tiene una horrible herida en el cuello y le falta un trozo de mejilla. Puedo ver parte de su dentadura cada vez que pasa cojeando por debajo de mi ventana. La sangre coagulada ha hecho extraños grumos en la parte superior de su chaqueta. Pero lo verdaderamente importante es que aún lleva su mochila colgada de la espalda. Y un cinturón con lo que parecen ser una docena de bolsillos. Y una pistola. ¡Una pistola! El alcohol, el stress acumulado y la falta de sueño han hecho que mi cabeza se ponga a idear febrilmente una docena distinta de planes para conseguir esa pistola y esa mochila. Las necesito. Pero el problema es que lo unico que tengo es un arpón de submarinismo. Suponiendo que sea capaz de abatirlo aún tendría que sacarselo todo y en ese lapso el resto de los monstruos se abalanzarían sobre mi. Al cabo de un rato he ideado un plan.Es horriblemente malo, pero es lo mejor que tengo. No quiero pedirle ayuda a mi vecino. Está demasiado nervioso como para que pueda fiarme de él. Además, si le pasase algo por culpa de un plan ideado por mi, los remordimientos me matarían. No. Este es mi plan, es mi riesgo y es mi premio. No tengo ni puta idea de usar una pistola, pero seguro que hará que me sienta mas seguro. Con ella me atreveré a salir de aquí. Y en el último extremo no dudare en utilizarla, incluso contra mi mismo, para evitar convertirme en una de esas cosas, de eso estoy seguro. Ahora que ya se que hacer, solo he de escoger el momento. Prefiero esperar unas horas mas. quiero estar seguro de que no hay mas de esas cosas fuera de mi angulo de visión. He montado el arpón y lo he probado contra un tocón de madera en el jardín. Al apretar el gatillo, la tensión acumulada en la goma, de un montón de newtons, es liberada bruscamente. El virote ha salido disparado como un cohete y se ha incrustado en el tronco con gran facilidad. He sudado un rato para sacarlo. No había caido en esto. No voy a tener tiempo para recuperar mis proyectiles. Y tan solo tengo media docena. Voy a tener que estar muy, muy fino. estan aquiYa están aquí. Los puedo oir.Están fuera.Mierda.Los estoy viendo desde la ventana. Hay docenas de ellos, por todas partes.Creo que voy a vomitar......... Ya estoy mas tranquilo. Esta noche ha sido una autentica pesadilla. Mas tarde, con la luz del día, la situación aunque menos aterradora ha mostrado toda su angustiosa realidad. Pero ahora vuelve a caer la noche, Dentro de unas horas volverá a estar oscuro por completo (Ya que ni decir tiene que el alumbrado público está fuera de servicio)y yo no podré ver a esas cosas. Pero se que están ahí fuera. Y creo, que de alguna manera, ellos saben que hay vivos por aquí cerca, en alguna parte. Todo comenzó a la una de la mañana, mas o menos. Acababa de volver de la tapia del jardín, de hablar con Miguel, el vecino de la casa de atrás, el único ser humano que queda aquí conmigo. Supongo que podríamos haberlo hecho por telefono y así nos evitariamos el terrible frio de estas noches, pero la necesidad de ver un rostro humano es enorme. Justo cuando he entrado en casa he trasladado mi cuartel general al piso superior, al dormitorio delantero. No he sido capaz de dormir en esta habitación desde hace dos años. Ahora, no me va a quedar mas remedio que hacerlo, ya que es la única cuya ventana da al frente y está por encima de la tapia. Desde aquí puedo ver toda mi calle hasta el cruce con la principal y un pequeño tramo de esta. He colocado la emisora, el portatil, un pequeño televisor de 14 pulgadas y el arpón de submarinismo alrededor de un sillón y he arrimado éste a la ventana. Me he sentado en él y allí he empezado a esperar. Al principio no era capaz de distinguir muy bien lo que pasaba. El sonido ha sido lo primero. En el silencio sepulcral de la noche he empezado a oir un ruido extraño, una especie de arrastrar algo contra el asfalto, salpicado con algún ocasional gemido. Se me han puesto los pelos de los brazos literalmente, de punta. Al cabo de un momento he visto al primero. Era un hombre, vestido de civil, de unos 35 años. LLevaba puesta una camisa de cuadros azules y blancos y unos pantalones vaqueros. Le faltaba un zapato. Tenía una herida horrible en la cara y toda su ropa estaba empapada de sangre, que ya empezaba a acartonarse. Detrás de él siguieron apareciendo mas, hombre, mujeres (incluso niños, por el amor de Dios!!). Todos presentaban algún tipo de herida u otra y algunos, incluso amputaciones severas. El color de su piel es ceruleo, con el sistema de venas marcado en tonos oscuros sobre esa piel palida, como si fuera un delicado tatuaje. Los ojos tiene la cornea amarillenta. Sus movimientos, son lentos, pero no demasiado, y parecen tener algún pequeño problema de coordinación. En cierta medida recuerdan en su forma de andar a alguien medianamente bebido, tras una noche de fiesta,camino de casa. No está nada mal, si tenemos en cuenta que están muertos. Jodida y totalmente muertos. Porque de eso no cabe ninguna duda. He visto a unos cuantos de esos engendros, con heridas que tienen que ser mortales de necesidad, y sin embargo han pasado por debajo de mi ventana, andando como si nada. Esto es pavoroso. Las docenas del principio pronto se han transformado en centenas, quizá miles, no lo se. Por un momento la calle recordaba una manifestación, o la salida de un concierto, sólo que sumida en un silencio sepulcral, unicamente roto por el arrastrar de pies por el asfalto y algunos ocasionales gemidos. Son una puta multitud y se encaminan directamente hacia el centro, hacia el Punto Seguro. Incansables. Inmutables. Imparables. El motivo es mas que evidente. No se cuantas personas pueden estar hacinadas el el centro, pero toda multitud humana hace ruido, mucho ruido. En el silencio absoluto de esta noche llena de cadaveres andantes, lo puedo oir lejanamente desde aquí,a mas de dos kilómetros. Sonido de altavoces, ruido de generadores electricos para proveerlos de luz y calor,ruido de vehiculos. Un imán para esta multitud violenta y deseosa de cuerpos humanos palpitantes. Les van a caer encima y no van a poder hacer nada. Al cabo de unas horas ha empezado a oirse ruido de armas de fuego, cerca del centro. Primero fueron algunos disparos sueltos, aislados. Mas tarde el ruido de fusilería aumentó y se convirtió por un momento en un autentico rugido. Juraría que por un momento incluso he oido algo parecido a cañonazos. La BRILAT fue retirada hacia varios puntos de España estos últimos días pero aun debe quedar aquí un contingente considerable que parece estar arreando de lo lindo. La radiofrecuencia se ha saturado durante horas interminables, llena de mensajes histericos de unas unidades a otras. LLamadas de auxilio, peticiones urgentes de munición, pelotones rodeados solicitando ayuda urgente, informes de bajas, puntos de reencuentro, han roto por tal punto, nos están sobrepasando por tal otro...... y poco a poco, el silencio. El ruido de armas de fuego ha ido cesando paulatinamente y al rayar el alba no se oía absolutamente nada. Las radiofrecuencias están mudas, muertas. Unas par de columnas de humo se elevan sobre el centro, marcando el sitio donde una vez estuvo situado el Punto Seguro de mi ciudad. Estamos bien jodidos. Una docena o dos de esos monstruos se han quedado dando vueltas por mi calle, como automatas. Uno de ellos está golpeando monotonamente el portal de la casa de al lado, la del médico. No se por qué hace eso, ya que me consta que esa casa está absolutamente vacía, pero lleva así horas y va a hacer que mis nervios estallen. La noche va a caer de nuevo. Espero ver la luz del día. ya lleganEstoy sentado, escribiendo esto, mientras un reguero de sudor se desliza lentamente por mi espalda. La descarga de adrenalina que aún recorre mi cuerpo me hace temblar las manos .Ahora si que estoy acojonado. Pero , una vez mas, me adelanto a los acontecimientos. A media tarde he sido consciente de que, o hacía algo, o me iba a dar un síncope. Llevaba casi 24 horas seguidas encerrado en casa, paseandome como un animal enjaulado. Tenía que hacer algo. Necesitaba salir. Necesitaba ver.Necesitaba saber. Lúculo me ha estado observando atónito durante todo el día. Es consciente de que pasa algo, de eso estoy seguro, pero no sé hasta que punto su consciencia gatuna es realmente capaz de abarcar la enormidad de la situación. El mundo se está yendo al carajo por minutos, si es que no se ha ido ya. No es una broma. Está pasando y nos va a pillar a todos inevitablemente en medio. He subido a mi habitación y me he calzado unas gruesas botas de montañismo, pesadas, pero flexibles y me he abrigado a conciencia. Las noches de invierno en Galicia son humedas, y frias. Ya había anochecido, y el toque de queda estaba en vigor desde hacia unas horas.Me importó un pito.Iba a salir. Francamente, dudaba mucho que me encontrase algún policia a la vuelta de la esquina que me lo recordase. Cuarenta minutos antes había oido el sonido una serie de vehiculos circulando por la calzada principal a la que se conecta mi pequeña calle. Desde la ventana del piso de arriba he visto pasar una colección dispar de coches patrulla, camiones del ejercito y blindados ligeros.Estos iban cubiertos de soldados. Parecían exhaustos, y algunos, asustados. Iban en dirección al centro, hacia el Punto Seguro. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de quienes eran estos soldados. Eran la ultima linea frente a los infectados. Han estado aguantando su posición frente a éstos hasta que se ha completado la evacuación de los civiles al Punto Seguro. Ahora, son ellos los que se retiran. Eso significa que ahora no hay nada entre los infectados y el Punto Seguro. Tenían que venir pisandole los talones. Tenía que darme prisa. Saqué los postes de madera que apuntalaban mi portalón y cautelosamente asomé la cabeza a la calle. Desierta, tal como ha estado las últimas horas. Restos de periodicos y jirones de plastico y basura revoloteban por el asfalto. Un jersey beige, perdido por uno de mis vecinos en su apresurada evacuación reposaba en medio de la calle, abandonado. Quizas fue esa la imagen que mas me impactó. Realmente se han ido.Todos. Me he subido al coche, aparcado justo delante de la puerta. Al sentarme al volante me he vuelto a acordar de que aun no le había cambiado el aceite. De golpe he recordado que el puto bidón aún estaba en el maletero, donde lo dejé el día que lo compré. Mierda. Ese no era el momento para bricolaje mecanico, así que arranqué, confiando en que el coche no me dejase tirado. El sonido del motor al encender sonó como un cañonazo en el silencio sepulcral de la noche. Me dió la sensación de que tenía que haberse oido a kilometros. Me daba igual. Bajo ningún concepto pensaba ir andando. Me he incorporado a la calle principal y he enfilado en dirección centro, hacia la estación de servicio que queda a medio camino, a cosa de un kilometro de mi casa y a dos de donde intuyo que empieza el Punto Seguro. Esta en plena zona evacuada, pero confío en que aún haya alguien allí. Al hacer inventario me dí cuenta de que no tenía ni un mal mapa de carreteras decente. Si en algún momento iba a salir por piernas de allí, me iba a resultar imprescindible un mapa. En cualquier estación de servicio tenia que haber por lo menos un par de guias Campsa. a por eso iba. El camino ha resultado ser sobrecogedor. Silencio absoluto y ni un ser vivo a la vista. Podría ser tranquilamente la ultima persona sobre la Tierra. Al llegar al area de servicio he dejado escapar un suspiro de alivio. Las luces estaban encendidas. Parecía abierta. He parado al lado del surtidor y he entrado con cautela. No me averguenza decir que estaba cagado de miedo. No había nadie a la vista, ni un cliente, ni un empleado. ¿Dónde estaba el puto encargado? La caja registradora estaba allí, al alcance de mi mano. Podría haber arramblado con toda la recaudación. He cogido un par de guías de carretera y todas las chocolatinas que me cabían en los bolsillos. Tambien he cogido un par de revistas de información. Son números de hace dos semanas. En las portadas hablan de cosas que ahora se me antojan absolutamente irreales.Que absurdo parece todo, en este caos. Cuando estaba dejando el dinero sobre el mostrador, me ha parecido oir un ruido. La sangre se me ha helado en las venas. Había alguien ahí fuera. O algo. Joder. Temblando, cogí unas cadenas de nieve que estaban colgando de un expositor. Como arma no eran gran cosa, pero al menos tenía algo sólido en las manos. Al salir he visto a un hombre, a unos treinta metros de la estación. Estaba demasiado lejos y demasiado oscuro para distinguir detalles, pero parecía andar tambaleandose. No me apetecía quedarme a comprobarlo. De un salto me subí al coche y giré en dirección a mi casa. Por el retrovisor me ha dado la sensación de que aquel tipo trataba de seguir al coche, con andares vacilantes. Que le jodan. No quería conocerlo. Al cabo de un rato estaba de nuevo en casa, con la puerta convenientemente cerrada y apuntalada. Aún me tiemblan las piernas. Ha sido una salida de no mas de un kilometro y menos de veinte minutos, pero me siento como si acabase de volver de Vietnam. Esto es realmente jodido. Pensaba que me sentiría como un heroe de acción de una peli, y realmente creo que me siento como una presa que no sabe donde están los cazadores. Joder. Joder, joder, joder. He encendido la tele. Ya solo me quedan dos canales nacionales, Antena 3 y la cadena pública,Televisión Española. Esta ultima tiene el escudo Real en pantalla y de fondo están sonando marchas militares. Muy tranquilizador. el resto, estática. En el satelite solo queda la CNN, pero con imagenes grabadas de hace unos días y con el scroll de la parte inferior de la pantalla informando. Atlanta ha caido. Y Denver. Y Utah.Y Baltimore. Y Cedar Creek .Y...coño, la lista es interminable. No vayan a los Safe Points, busquen refugios seguros, es el mensaje. Me pregunto si aquí va a pasar lo mismo. Millones de personas están refugiadas en los puntos seguros. Millones de personas a las que esos "infectados" van a atacar, dentro de poco. Internet casi no existe. La mayoría de los sevidores han caido. De todos los buscadores de la red,el unico que parece seguir funcionando es Alexa. Me pregunto como coño alimentarán ese servidor. Baterias de emergencia, intuyo. No pueden durar mucho,es cuestión de dias, o horas. Hay gente que se está dejando mensajes en mi blog. No se como lo han encontrado, pero las historias que cuentan me llenan de terror. Por lo que dicen es uno de los pocos sitios que aun funcionan de la red. Mi proveedor es de cable, y tiene su sede en Coruña. Me pregunto cuanto tiempo aguantará antes de irse al diablo. Me pregunto cuanto aguantará todo antes de irse al diablo. Van a llegar aquí. Es cuestión de horas. Hoy se ha ido la luz. Pasaban apenas unos minutos de la seis de la tarde cuando las luces han chisporroteado y se han apagado definitivamente.Al principio me he quedado sentado estupidamente en la cocina, que es donde paso mas tiempo ultimamente, escuchando las transmisiones militares y viendo los dos últimos canales de televisión. Al cabo de un rato, cuando mis ojos se han acostumbrado a la oscuridad, he reaccionado. He cogido una linterna del cajón del aparador y he bajado al sotano, para conectar las filas de baterías acumuladoras. Esas pequeñas bestias negras de quince kilos cada una estaban apoyadas en el suelo del sotano, agrupadas en dos lineas de doce. Cuando iba a conectar el switch en el cuadro electrico me he quedado paralizado. Antes de conectar nada, tenía que asegurarme de que todas las luces delanteras de la casa estaban apagadas. Lo último que me interesa es llamar la atención, con la única casa iluminada de toda la calle. Una vez que he estado seguro, he conectado los acumuladores.La sensación de seguridad que me ha proporcionado el suave resplandor de las bombillas al volver a la vida ha sido fantastica, indescriptible. Nunca pense que podría llegar a tener tanto miedo a la oscuridad. Bueno, nunca pense que todo esto iba a estar sucediendo.... Tengo un problema grave. Han cortado el gas, o las conducciones han roto en algún punto, no lo se.El hecho es que no tengo gas. Y eso supone que la calefacción no funciona, lo cual, con una temperatura exterior de 3 grados centigrados no es ninguna broma. Me he abrigado profusamente, pero aún así noto el frio clavándose en mis huesos. Nubecillas de vaho salen de mi boca cuando respiro. Lúculo parece ser indiferente a esta temperatura, pero es un gato persa, al fin y al cabo. Además del largo pelaje, este pequeñuelo tiene una generosa capa de grasa forrando todo su cuerpo. Años de buena vida le tienen que servir para algo. Que tipo. He salido al jardín trasero a fumar un pitillo y pensar un rato.Sentado en los escalones no podía dejar de darle vueltas a los acontecimientos de las ultimas horas, mientras contemplaba,pensativo,las tapias del patio. Todo parece irse acelerando por momentos. En cierta medida todo esto resulta como un alud, primero son solo unas piedrecillas, luego unos cantos rodados, luego unas rocas y antes de que te des cuenta toda la puta montaña se está deslizando hacia ti a toda velocidad. Joder. Y aún por encima, cada vez mas aislado. Antena 3 ha muerto, ha dejado de emitir a eso del mediodía. En medio de un capitulo repetido de "El príncipe de Bel Air" la señal ha desparecido. Zas.De golpe, como si alguien hubiese tirado de un cable. No tengo ni idea de que puede haber pasado. En Televisión Española siguen con el escudo de la Casa Real de fondo de pantalla y marchas militares a todo tren. Ahora los informativos son cada hora y media, pero han cambiado de contenido. Ya no piden a la gente que se dirija a los Puntos Seguros, de hecho incluso avisan de que en algunos casos como Almería, Toledo, Badajoz o Mallorca es altamente desconsejable. Esos Puntos Seguros han demostrado ser una idea lógica (concentrar a toda la población para defenderla en unos pocos puntos), pero funesta. Los infectados parecen sentirse atraidos por la presencia humana. Oleadas de ellos, pues ahora deben ser ya millones en todo el pais, rodean las ciudades donde estan los Puntos y simplemente, arrollan las defensas con su número. Después, es el caos. Por increible que pudiera parecer ahora ya se admite abiertamente en todas partes que los infectados son cadaveres que, de alguna manera, han vuelto a la vida. El virus, o lo que demonios fuera, que se les escapó a los rusos en Daguestán provoca un fallo total de las defensas del individuo, infecciones múltiples, hemorragias y a las pocas horas, la muerte. En un plazo no muy claro el individuo muerto vuelve a levantarse, pero ya no es él, es uno de ellos. Ataca a todo ser vivo que se cruce en su camino, no reconoce a nadie, no se comunica aparentemente de ninguna forma y no parece tener un objetivo o criterio fijo. Simplemente ataca. Se citan incluso casos de canibalismo por su parte y por lo visto, la unica manera de "rematarlos" si se me permite el chiste macabro,es destrozándoles el cerebro. Soy un tipo racional y sensato, y debería estar carcajeandome de esta teoría de locos, digna de una pelicula de serie B, pero no puedo. Si algo me han demostrado los últimos días, es que todo es posible. Y por tremendamente absurdo que parezca, creo que esto es verdad. Los muertos vuelven a caminar sobre la faz de la tierra y quieren acabar con nosotros. Sumido en tan alegres pensamientos me ha parecido oir un ruido al otro lado de la tapia. Me he levantado como un rayo, completamente aterrado. Suena como si alguien arrastrase algo pesado. Necesitaba saber que era eso. Con sigilo, he cogido la escalera que utlizo para limpiar de hierbas y musgo la tapia y la he apoyado silenciosamente contra esta. A continuación he subido procurando que no chirriase ni un poco y he asomado los ojos por encima del borde del muro. He visto a mi vecino sudando, arrastrando una serie de listones de madera como los que me dejó hace unos días. Completamente concentrado en su tarea le he visto entrar por su porche trasero inconcluso y meter los listones en su casa. Al cabo de un rato he oido el sonido de martillazos. Cuando ha vuelto a salir, le he llamado. Ahora, el que se ha llevado el susto de muerte ha sido él. Es un tipo de mediana edad, corpulento, un poco calvo. Se llama Miguel y creo que tiene una empresa de distribución de material médico. Está divorciado, vive solo, y según el "se niega compartir espacio con toda esa multitud del punto seguro". Cree que estará mas seguro en su casa y en cierta medida, no le falta razón. Ahora está barricando las puertas y ventanas de su casa, por si esas cosas logran pasar el portón de acero. Me dice que tiene un barco en el puerto deportivo y que si las cosa se pone fea podemos largarnos en el. Le digo que si, pero en mi interior pienso que eso es una estupidez. Conozco su barco, es un seis metros atracado cerca de donde dejo mi zodiac y con eso no podríamos ni salir de la Ria, suponiendo que fuesemos capaces de llegar de una pieza al puerto. Quedamos en hablar dentro de unas horas y nos despedimos. De nuevo dentro de casa no puedo evitar respirar aliviado. No estoy sólo, hay otra persona cerca. Eso me recuerda, sin embargo, que ni el ni yo, estamos solos. Tiene que haber algo mas, que ya no son personas, y que cada vez tiene que estar mas cerca. soledadYa ha amanecido. Esta noche ha sido muy, muy larga. Tan solo unas horas después de que el convoy de evacuación hubiera partido, he sido completamente consciente de la enormidad de mi decisión. Estoy solo. Nadie sabe que estoy aquí. En una zona evacuada. En tierra de nadie. Tras un primer momento de bloqueo me ha atacado un rapto de actividad febril. He cogido los listones de madera y he apuntalado con ellos el portón principal. Es una estupidez, por supuesto, porque tengo que salir por esa misma puerta tarde o temprano, pero el simple hecho de estar haciendolo me permitía tener la mente ocupada y sentirme mas seguro. Tras eso, he hecho un pequeño balance de situación. Tengo comida para unas tres semanas, si no me importa repetir menú de congelados hasta la saciedad. Tengo unos 25 litros de agua embotellada, y de momento, la presión del agua corriente no parece haber disminuido.La corriente electrica, en mi caso, no es problema, porque con los paneles, y economizando el consumo, puedo tener autonomía casi plena. Economizar el consumo no creo que vaya a ser dificil. No tengo pensado dar ninguna fiesta en los próximos días. El gas si que es un problema aparte. Mi cocina es mixta, tiene dos placas vitrocerámicas y dos hornillos de gas, pero las vitro tienen un consumo electrico espantosamente alto. De momento aún tengo gas, pero desconozco cuanto tiempo puede durar esta situación. Supongo que tarde o temprano cortarán el suministro a las zonas evacuadas, para evitar riesgos de explosiones. El balance de mi arsenal es desolador. Tras uan concienzuda revisión de mi casa de arriba a abajo, he reunido todas mis "armas" encima de la mesa de la cocina. Un arpón de submarinismo con siete virotes de acero, un cuchillo jamonero y una pequeña hacha para trocear leños en el patio trasero y que tiene el filo embotado. Estupendo. He cogido mi arma a priori mas peligrosa, el arpón. Dejando aparte el hecho de que nunca la he disparado contra nada mas grande que un congrio, presenta una serie de problemas. Tardo aproximadamente unos veinte-treinta segundos en montarla de nuevo tras haberla disparado y su alcance es relativamente corto, unos diez metros. Además, su fiabilidad es relativa a cierta distancia.Al fin y al cabo no es un arma de precisión, es un chisme ideado para ensartar pulpos a bocajarro. Si aparecen pandillas de salteadores por aquí, lo voy a tener jodido. Sin duda mi mejor opción es tratar de pasar desapercibido, de momento..... El teléfono se ha puesto a sonar de golpe y casi se me ha salido el corazón por la boca. Hacía días que no sonaba y me había olvidado por completo de él. He dudado por un momento si responder, pero el deseo de oir una voz humana ha sido mas grande que la prudencia, así que he descolgado. Eran mis padres. La sensación de alivio ha sido tan enorme que casi me derrumbo . He llorado en silencio mientras oía la voz de mi madre. Están bien, en la aldea natal de mi padre, junto con unos cuantos vecinos y me piden encarecidamente que vaya a reunirme con ellos. Eso dejó de ser una opción factible hace tres o cuatro días, y así se lo hago ver a mis padres. Estoy mas seguro aquí que recorriendo cien kilometros de sabe Dios que carreteras, con que controles por el camino y con que grupos de incontrolados sueltos. Además, a Lúculo no le gusta el campo, le digo a mi madre, tratando de sacarle hierro al asunto. Está realmente preocupada. Mi hermana consiguió salir de Barcelona antes de que aislasen las ciudades y decretasen la Ley Marcial, según le contó por teléfono, pero ahora mismo no sabe donde está. La ultima noticia es que se dirigían a la masia de Roger. Del resto de mi familia, apenas hay noticias, supongo que la mayoría estarán en algún Punto Seguro, como las cuatro quintas partes de la población de este pais. El ser humano es gregario por naturaleza y tiende a agruparse en situaciones de peligro. Solo unos pocos inconscientes no siguen esa pauta. Eso me pone en el lado de los inconscientes, supongo.Con un beso me despido de mis padres, prometiendo llamarles por lo menos una vez por semana, si la linea lo permite (mi madre llevaba tres dias intentando contactar conmigo). Tras esto, me he tranquilizado un poco. Le he dado salida a la presión emocional que llevaba acumulando todos estos días. Me siento mas frio, mas claro. Así que he empezado a pensar en cosas practicas que hacer. En primer lugar, la información. La televisión está desapareciendo. De 80 canales que recibía han desaparecido casi todos. Tan solo me queda La primera (que emite su señal tambien por el canal donde hace unos días emitía La 2), Telecinco y Antena 3, con una programación reducida a la mínima esencia, basicamente peliculas (sin ningun tipo de intermedio) series enlatadas y cada tres cuartos de hora un miniinformativo que basicamente consiste en indicar cuales son los Puntos Seguros y la mejor manera de llegar a ellos. Tambien repiten insistentemente que no se debe bajo ningún, ningún concepto intentar contactar con los infectados y en caso de ser inevitablemente atacados por ellos, hay que evitar ser mordidos o arañados. Ha salido un militar con aspecto cansado en la tele diciendo que no pueden garantizar la seguridad de aquellos que todavía permanezcan fuera de los Puntos Seguros y que en caso de ser atacados, tratemos de dañar la cabeza de nuestro atacante. "Con un palo, con un machete, con una bala, como sea - ha dicho- pero deben tratar de frenarlos volandoles la cabeza. Otra cosa no vale" . Me he quedado extrañado de semejante mensaje, pero las cosas ya llevan demasiado tiempo fuera de control, así que ya nada puede sorprenderme en exceso. De todas formas, parece que la censura informativa va aflojando poco a poco, supongo que porque ya no hay nada que ocultar, o casi nada. Ya está claro que las bandas de salteadores son minoritarias en relación con el problema principal, los infectados, que actuan con suma violencia. En lo que no hay unanimidad es en el autentico estado físico de estos infectados. Hay quien dice que están sanos, solo que enajenados, otros que afirman que están al borde de la muerte y cada vez mas son las voces que afirman que están muertos, por increible que pueda parecer esto último. Yo, de momento, no he visto a uno solo delante, aunque supongo que eso es algo que cambiará en las próximas horas. De momento, he de resistir aquí. A medida que se vayan sucediendo los acontecimientos, iré actuando. Como es lo mas parecido a un plan de actuación que tengo, me he quedado mas tranquilo. Internet tambien se está cayendo a pedazos. Google y Yahoo hace horas que dejaron de funcionar. Supongo que los servidores donde se mantienen se han quedado sin suministro electrico y ahora están apagados. Lo mismo sucede con muchisimas paginas de internet. De mas de cien contactos que tengo en favoritos, tan solo dos docenas siguen activos, casi todos radicados en España, donde el fluido electrico aun parece funcionar. Eso posiblemente no dure mucho tiempo, visto lo que ha pasado en los paises del norte de Europa, dede la epidemia llegó antes. Las radiofrecuencias militares crepitan constantemente informando de mas contactos y enfrentamientos con "esos cabrones", como les llaman. Sin embargo, parecen tener numerosas bajas.Las 52 Fuerzas originales han tenido que ser refundidas en 40. Los ataques se van concentrando en torno a los Puntos Seguros. Informan que dos de estos Puntos , uno en Toledo y otro en Alicante, han caido, asaltados por hordas de infectados. Docenas de miles de personas deben de haber perecido. Mucho me temo que otras decenas de miles mas van a perecer en las próximas horas. Y yo no pienso estar entre ellas. Por mis huevos que no. rios de azufreMe he pasado toda la noche escuchando las frecuencias de las Fuerzas de Seguridad. La mayor parte es cháchara intranscendente, sobre todo informes de situación de check-points, estadillos de situación de patrullas y poco mas. Sin embargo, de vez en cuando, surje un "punto caliente" y entonces la situación se descontrola por completo. Me llama poderosamente la atención el hecho de que pese a que los medios de comunicación están permanentemente alertando de los riesgos de disturbios, estos suponen tan solo una mínima fracción de los incidentes que escucho por la radio. Puede que sea porque vivo en una ciudad pequeña, pero el número de saqueadores parece ser muy reducido. Sin embargo, de lo "otro" cada vez hay mas. Al principio, hace un par de días,apenas había referencias de ellos,pero ahora parecen aumentar por horas. Me refiero a los incidentes protagonizados por, tal y como se refieren a ellos los militares en la radiofrecuencia, "esas cosas". Hace tan solo 48 horas por lo visto no se estaban dando casos en Pontevedra. Lo que empezó como un goteo, un incidente de "esas cosas" cada 12 horas, mas o menos, se está convirtiendo rapidamente en un chorro enorme, con llamadas de emergencia, avisos histericos de unas unidades a otras, y mucho, mucho movimiento de policias y soldados, que parecen incapaces de atajar la situación. No se a que se refieren cuando hablan de "esas cosas" ¿Son los infectados por el virus? Ya es conocido que los infectados tienen un comportamiento extremadamente agresivo, pero entonces ¿Por qué les llaman "esas cosas" y no infectados? ¿De que coño va esto? Hace unas horas, las Fuerzas de Seguridad de Pontevedra recibieron la orden de replegar su ámbito de actuación al casco urbano. Las parroquias, las zonas rurales del entorno de la ciudad deben ser evacuadas. Al cabo de unos minutos de oir esto por la frecuencia militar, en Localia, la televisión local, ha aparecido un capitan de la Guardia Civil en uniforme de combate del ejercito leyendo un comunicado del Coronel al mando de la provincia, ordenando esa evacuación. Creo que estamos sitiados. Hace tan solo una hora he oido por la radio de onda ultracorta una llamada realizada a una patrulla. Le informan de un incidente en una calle y le piden que vayan a investigar.La patrulla (creo que Policias Nacionales, por la forma de hablar)ha respondido que estaba llegando. No he vuelto a oir nada de esa patrulla desde entonces. Sin embargo, si he oido otra llamada, esta vez a tropas de la BRILAT, para que acudieran urgentemente a esa misma dirección tan solo un cuarto de hora despues. Lo jodido es que esa dirección queda a tan solo un kilometro escaso de mi casa. Y juraria que he oido dos disparos. Nada mas. Sea lo que sea que haya pasado en ese lugar solo se han efectuado dos disparos. En general, las cosas parecen ir como el culo. De lo que puedo entresacar de toda la paja de la televisión, radio, frecuencias militares e internet, la situación se degrada por momentos.Los Cuerpos de Seguridad parecen estar sobrepasados por los incidentes. Estos parecen haberse disparado en las ultimas 24 horas, es como si siguiesen una progresión geométrica. Hay bajas entre los policas y los militares. Y entre algunas unidades, sobre todo las que estaban formadas por Policias Municipales, parecen estar empezando a aparecer las deserciones. Algo tiene que ir jodidamente mal. Hay un rumor insidioso sobre todos que está empezando a preocuparme. de todas las teorías delirantes que se repiten sin cesar estos dias por la red, hay una que empieza a crecer enormemente y que parece consolidarse. Habla de que los enfermos están en una especie de animación suspendida, o una reanimación,un estado cercano a la muerte o algo por el estilo. No falta quien afirma que directamente, están muertos, pero aún así, andan. Si, claro. O no. Han pasado tantas cosas tan extrañas en las últimas horas que no se que pensar. Ha sido hace apenas unos minutos.Un BTR, un transporte blindado del ejercito y un camión de transporte vacio, acaban de parar justo en el camino de entrada a las dos cortas calles donde está mi casa. Se han apeado unos cuantos soldados y han empezado a aporrear las puertas, una por una.Como estaba en la cocina, escuchando la radio ultracorta, las luces delanteras de mi casa estaban apagadas. Cuando han golpeado mi puerta, no me he movido. He cogido al gato en el regazo y he esperado un momento en silencio, hasta quien quiera que estuviese en la puerta se largase. Quiero ver que pasa.Me he acercado sigilosamente a la ventana del piso de arriba, la unica que tiene visibilidad sobre la calle. He visto como la mujer de mi vecino el medico, el que lleva desparecido varios días, salía con sus dos hijas y unas maletas y los soldados la ayudaban a subir al camión. Lo mismo han hecho con varios vecinos de la calle. Se los llevan al Punto Seguro que han creado en el centro de la ciudad, un sector de calles perfectamente acordonado y protegido, en teoría. Con un rugido, los camiones han arrancado hacia el centro . Justo antes de saltar a su vehiculo, un soldado ha pintado una enorme aspa roja en el alfalto del cruce.Tras esto, su transporte ha girado la esquina y ha desaparecido. Es tal el silencio en la noche que he sido capaz de oir el sonido del pequeño convoy por un rato. Supongo que aún tenían que hacer muchas mas paradas esta noche y las siguientes. Ahora, la calle permanece en silencio y a oscuras. Todas las viviendas deben estar vacias,y si aún queda alguien en su casa, como yo, no parece tener la menor intención de dar señales de vida.Me he sentado en la cocina de nuevo, con la luz de la campana extractora como unica iluminación y me he puesto a pensar. Es evidente que están evacuando esta zona.Mejor dicho , YA han evacuado esta zona.Con lo cual, supongo que aquí puede pasar cualquier cosa a partir de ahora. la evacuacionEl viernes por la tarde fuí sorteando los controles hasta casa de Rober, un buen amigo de la infancia. Rober es un tipo tranquilo, cachazudo y metódico. Trabaja como asesor contable de una empresa de importación. Está casado desde hace dos años y tiene una niña preciosa de tan solo unos meses. Cuando llegué a su casa me encontré a su mujer preparando las maletas y a Rober contemplando sombriamente la televisión. Me ha contado que se van hacia el Punto Seguro que han organizado los militares en el centro de la ciudad. Aún no saben donde se alojarán ni que harán allí, ni nada por el estilo, pero aún así, van a ir. Lo entiendo. Yo soy un tipo solitario que vive con un gato, pero el tiene una familia a la que cuidar. Buena suerte, Rober. Creo que nos hace falta a todos. De vuelta a casa he parado un momento en el chalet del vecino que queda justo detrás del mio, espalda con espalda.Antes de que todo esto empezase, estaba de obras en su casa, construyendo un porche trasero de madera. El olor a cola y las motas de serrín volaban por encima de la tapia trasera que separa nuestros jardines, para deleite de Lúculo, que era capaz de pasarse horas hipnotizado contemplando el polvillo de madera girando en un rayo de luz. Ahora, hace días que los carpinteros no aparecen. Pese a que no tengo mucho trato con él, me he atrevido a pedirle un par de fuertes listones de madera, para apuntalar el portalón delantero de mi muro. Si aparecen los saqueadores por aquí tendrán que saltar un muro de tres metros o derribar una puerta de hierro forjado, reforzado con dos puntales de madera clavados al suelo. Creo que mas que nada lo hago por tener la mente ocupada y no pensar en lo que está pasando. Joder. Por los canales oficiales ya apenas llegan noticias del extranjero.Tampoco parece importarle mucho a la gente. Es como si cada nacion se estuviese volcando en si misma para sobrevivir. Lo poco que se es que, resumiendo, de Rusia no hay noticias DE NINGUN TIPO desde hace días. Ni siquiera por internet. Cero absoluto. Del norte de Europa hay unos cuantos blogs activos, pero desafortunadamente, no se sueco, ni alemán, ni polaco, así que no puedo saber que coño se están contando. Observo que las mayusculas y los simbolos de exclamación abundan, asi que deduzco que están nerviosos. O sorprendidos. O asustados.Quien sabe. En EEUU, por lo que he visto por la CNN+ (que es la unica cadena generalista americana que aún recibo por el satélite,ya que CBS y ABC tienen un pantallazo azul con el logo de la cadena y la Fox News emite estática) la población está siendo concentrada en las Safe Zones, en el centro de las ciudades. Por lo visto, fuera de ellas no garantizan la seguridad frente a "salteadores". Sin embargo, por internet corre el rumor de que la Safe Zone de San Diego y posiblemente, de otras muchas ciudades, han sido asaltadas por grupos de atacantes y que se ha producido masacres increibles.La vida vale muy barata hoy en día en todo el mundo, por lo que veo. Si buscas "dead" en google estos dias, te salen docenas de millones de enlaces.... En España, la situación no es mejor. Los Puntos Seguros se están organizando en el centro de todas las ciudades de mas de 50000 habitantes. A todas horas, en cualquier radio o Tv insisten en que toda la población se debe concentrar en ellos por su propia seguridad. Yo no pienso ir. No permiten llevar animales domésticos (lógico, el espacio será bastante reducido en esos Puntos Seguros) y yo no pienso dejar atrás a Lúculo ni de coña. No es que sea un chalado de los animales, pero cuando mi mujer murió, fue Lúculo, con su presencia, quien evitó que hiciese una tontería. Se lo debo.Es mi puto gato y no lo voy a abandonar. Así pues, que se jodan el gobierno y los Puntos Seguros. Ha vueto a salir el Rey en televisión, una vez mas, de uniforme, pero esta vez, rodeado de generales informando de la situación. Ahora que lo pienso, hace días que no veoa ningún político en la tele. Parece que los militares están tomando el control. Joder. Telecinco solo emite programas enlatados, y como A3, un informativo cada tres cuartos de hora. Dicen que es para garantizar la seguridad de los colaboradores y trabajadores de la casa. Por lo visto, la zona donde está la cadena no es muy segura.Hay bandas de esos salteadores, según explican. Los telefonos móviles están muertos. Las tres operadoras han suspendido el servicio y han "cedido" su red a las Cuerpos Provinciales de Seguridad. Ahora si que me resultará imposible localizar a mi hermana. Es una chica lista, así que confio en qeu se lo esté montando bien. Ahora estoy escuchando la radio de onda ultracorta de nuevo, oyendo como los militares están evacuando a mucha gente hacia el Punto Seguro. El ruido de disparos esporádicos a lo largo del día ha sido contante. La civilización está empezando a desmoronarse. cada vez mas cerca...........Es la una y media de la mañana. Estaba dormitando en el salón, delante de la tele, cuando he oido un frenazo en el exterior. He subido corriendo al piso de arriba, desde donde puedo ver la calle principal. Un coche patrulla de la Guardia Civil ha parado justo en la entrada de nuestra calle. Dos guardias, con fusiles de asalto, se han apeado y han pasado corriendo delante de mi casa hacia el fondo de la calle, que da a un terraplén. Tras este terraplén hay unas casas y tras ellas, una carretera. No se a donde van. Al cabo de un rato han pasado de vuelta. Les acompaña un peloton de soldados, que venían en dirección contraria.Están nerviosos y uno de los soldados parece tener manchada de sangre o de alguna sustancia oscura una manga. Han pasado en silencio y han desaparecido por la otra punta de la calle. He vuelto a oirlo.No podría jurarlo, pero creo que son disparos. Y han sonado mas cerca que antes.
He bajado hasta el centro a comprar la prensa. No hay periodicos. No ha llegado la furgoneta de reparto y aunque hubiese podido llegar, no tendrían nada que repartir. En dirección a casa, me he fijado que la mayor parte de las tiendas están cerradas. He podido parar en una panadería pequeña a comprar algo de pan recien hecho. La dependienta me ha susurrado, con aire preocupado, que ayer por la noche oyó disparos justo al lado de su casa y algo que sonaba "como gemidos". Dice que cuando se asomó por la ventana solo pudo ver un camión del ejercito arrancando a toda velocidad. He visto la huella del frenazo de ayer, delante de la entrada a mi calle. Ahora se que no lo he soñado.
Estoy sentado en el jardín, disfrutando del sol de invierno, mientras observo a Lúculo ,que contempla extasiado las evoluciones de una lagartija en la tapia. El helicoptero está de nuevo sobrevolando esta zona, incansable. En la radio informan que el gobierno va a crear unos Puntos Seguros en las ciudades, donde pretenden concentrar a la población. Al parecer, del orden del 80% de sus habitantes no han podido abandonar las ciudades( o no ha querido). Puntos Seguros. Hay que joderse. A todas horas repiten que bajo ningún concepto se debe intentar mantener contacto con cualquier persona que presente un comportamiento erratico, raro o desorientado, o con signos de violencia, ni siquiera en el caso de que sea un conocido o un familiar. Parece generalmente aceptado ahora que los enfermos son peligrosos para los sanos. A todo esto, Antena 3 ha dejado de emitir su programación habitual. Están emitiendo peliculas y series pregrabadas todo el rato y cada tres cuartos de hora paran para emitir un informativo. Por la pinta, juraría que Matias Prats lleva varios días vivendo en el plató. |
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